Farmacéuticos de Jujuy rechazan la venta libre de medicamentos
La farmacéutica Silvina Figueroa advierte que la venta libre de medicamentos podría eliminar coberturas de obras sociales y afectar a adultos mayores en
La farmacéutica Silvina Figueroa (MP 299) manifestó su inquietud frente al anteproyecto del Gobierno nacional que pretende autorizar la comercialización de medicamentos de venta libre en comercios y plataformas digitales.
La profesional recordó que una iniciativa similar ya se implementó en 2024, cuando varios productos dejaron de exigir receta bajo el argumento de que eso reduciría los precios. “Estamos un poco preocupados porque esto ya pasó en 2024, cuando hubo también un listado de medicamentos que pasó a venta libre, con la idea de que bajaban los precios. Ese es el mismo mensaje que están dando hoy”, explicó Figueroa en una entrevista.
Según la farmacéutica, el problema central no sería solo el valor de venta, sino la posible pérdida de las coberturas que reciben los pacientes. Explicó que cuando un medicamento se convierte en venta libre, algunas obras sociales dejan de incluirlo en sus prestaciones o disminuyen los porcentajes de reintegro. “Mucha gente con obras sociales, porque estos medicamentos pasan a venta libre, ya no los tiene reconocidos”, sostuvo.
La situación perjudica especialmente a los adultos mayores, que en muchos casos tenían coberturas importantes para acceder a esos tratamientos. “Sobre todo los adultos mayores, a quienes les reconocían entre el 80% y el 100% de estos medicamentos. Hoy sí bajaron los precios, pero no los reconoce ninguna obra social y, por lo tanto, no los pueden pagar y no tienen acceso a ellos”, manifestó.
Figueroa detalló que entre los productos alcanzados figuran medicamentos utilizados para alergias, mareos y tos. Remarcó que, aunque sean de venta libre, su consumo implica riesgos y requiere considerar la dosis y las posibles interacciones con otros fármacos. “Hay algunos que son para la alergia, hay otros que son para los mareos y también para la tos. Son medicamentos con los que uno no puede automedicarse sin tener ninguna recomendación previa”, afirmó.
El anteproyecto también prevé que estos productos puedan venderse en locales que no sean farmacias y a través de plataformas digitales. Para Figueroa, el peligro es que los consumidores no reciban información sobre dosis, contraindicaciones o combinaciones con otros medicamentos. “Ese es el riesgo: que nadie te diga, si estás tomando otro medicamento, cómo interactúa, cuál es la dosis o cómo lo tenés que tomar”, señaló.
La farmacéutica defendió la labor de los profesionales en el asesoramiento y la prevención de problemas por un uso incorrecto. “Eso es lo que hacemos los farmacéuticos, que de hecho estudiamos cinco años para eso, no es que estamos adivinando”, expresó.
Otro aspecto cuestionado es el control de la cadena de distribución y conservación de los medicamentos. Figueroa explicó que actualmente hay un recorrido que va del laboratorio a la droguería y de allí a la farmacia, lo que permite verificar la procedencia y las condiciones del producto. “En la farmacia tenemos la certeza de que es un medicamento legal, bien hecho, que estuvo bien conservado y que básicamente sale del laboratorio como tiene que ser”, destacó.
La profesional indicó que los productos alcanzados tienen precios intermedios, entre $30.000 y $40.000. Aunque una desregulación podría reducir los valores, la falta de descuentos de obras sociales podría encarecer el gasto final para los pacientes. Mencionó el caso de los afiliados a PAMI, que recibían coberturas del 80% al 100%. “Cuando hablamos de un reconocimiento de una obra social, a veces en PAMI, por ejemplo, de entre un 80% y un 100%, nunca llegás a pagar eso. Cuando no lo reconoce la obra social, sí”, concluyó.





