Terremotos: cuál es el riesgo sísmico en Argentina
El sismo en Colombia reavivó la pregunta sobre el riesgo sísmico en Argentina. El INPRES detalla las zonas de mayor peligrosidad y aclara si el país está
El reciente sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia volvió a poner el foco en la actividad telúrica de Sudamérica y renovó las dudas sobre la posibilidad de que un evento de gran magnitud ocurra en nuestro país.
Desde el ámbito científico señalaron que los movimientos registrados en Colombia y Venezuela responden a realidades tectónicas distintas y no incrementan la amenaza para la Argentina. Aun así, el territorio nacional posee sectores con una peligrosidad considerable, concentrados principalmente en la franja cordillerana del centro-oeste.
Zonas de mayor peligrosidad
El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) clasifica al país en cinco niveles de peligrosidad, que van del 0 al 4, según la probabilidad de que ocurran movimientos fuertes del suelo.
El nivel más alto, el 4, abarca principalmente el sur de San Juan y el norte de Mendoza. En esas áreas, la normativa exige requisitos más estrictos para las edificaciones sismorresistentes.
Otras regiones con actividad sísmica relevante incluyen el centro de Mendoza, el norte y este de San Juan, el oeste de La Rioja y sectores del noroeste de San Luis.
En el norte argentino también se han detectado fallas geológicas activas. Entre las zonas señaladas por los expertos se encuentran el Valle de Lerma, en Salta; los Valles Calchaquíes y la Quebrada de Humahuaca, además de áreas serranas de La Rioja.
El mapa nacional de peligrosidad sísmica, renovado en 2022 por el INPRES tras 40 años, evidencia que hay regiones del país donde la amenaza es latente.
¿El sismo de Colombia incide en Argentina?
Los especialistas descartaron que el terremoto colombiano genere un aumento del peligro sísmico en el país.
Si bien ambas naciones se asientan sobre la Placa Sudamericana, interactúan con placas diferentes. Colombia está vinculada a la Placa de Nazca y Venezuela a la Placa del Caribe, por lo que sus movimientos obedecen a contextos propios.
En cambio, los terremotos de Chile sí podrían tener una conexión más estrecha con la actividad del oeste argentino, debido a la cercanía y a que comparten el mismo sistema tectónico. Hay antecedentes de grandes sismos chilenos asociados a movimientos posteriores en provincias argentinas.
El oeste argentino y su concentración de sismos
La actividad sísmica local se origina principalmente por el movimiento de la Placa de Nazca por debajo de la Sudamericana, un fenómeno conocido como subducción. Esa interacción acumula energía que, al liberarse a través de una falla, provoca los terremotos.
Según el INPRES, cerca del 80% de los eventos sísmicos del país ocurre a más de 100 kilómetros de profundidad, mientras que el 20% restante se genera a menos de 40 kilómetros. Estos últimos son los que históricamente causaron los mayores daños.
La Argentina tiene registro de terremotos destructivos: Mendoza en 1861; San Juan en 1944, considerado uno de los episodios más graves de la historia; y en 1977, cuando San Juan sufrió dos sismos principales con unos 30 segundos de diferencia.
¿Es posible anticipar un terremoto?
Los expertos insistieron en que hoy no se puede predecir cuándo ni dónde ocurrirá un terremoto. Los mapas de peligrosidad sirven para identificar las zonas más expuestas y definir políticas de prevención y normas de construcción, pero no para anticipar un evento puntual.
El mapa nacional de peligrosidad sísmica, actualizado en 2022 después de cuatro décadas, incorpora registros históricos que se remontan a 1471. De acuerdo con esta clasificación, todas las provincias argentinas presentan algún grado de amenaza sísmica, aunque el nivel varía notablemente según la región.
La prevención, las construcciones sismorresistentes, el monitoreo constante y la preparación de la población se perfilan como las principales herramientas para mitigar los efectos de futuros movimientos telúricos.





