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Tucumán: 12 años de prisión para un exmilitar por la apropiación del nieto 128

El Tribunal Oral Federal de Tucumán condenó a 12 años de prisión al ex capitán Carlos Alberto Vega por la apropiación del nieto 128 y su hermano.

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Redacción
20 de agosto, 2026 · 20:01 · 2 min de lectura
Tucumán: 12 años de prisión para un exmilitar por la apropiación del nieto 128

El Tribunal Oral Federal de Tucumán dictó una sentencia de 12 años de cárcel contra Carlos Alberto Vega, quien fuera capitán de Inteligencia del Ejército. Se lo encontró responsable de la sustracción, retención y ocultamiento de Marcos Eduardo Ramos, reconocido como el nieto recuperado número 128, y de su hermano Elías Ismael Suleimán.

Los jueces Ana Carina Farías, Cristina Edith Giordano y Federico Bothamley determinaron que los hechos, sucedidos en el marco de la última dictadura cívico-militar, representaron crímenes de lesa humanidad. En el fallo, se declaró a Vega partícipe necesario de los delitos cometidos contra ambos hermanos y de las acciones dirigidas a esconder y modificar sus identidades.

La pena impuesta fue de 12 años de prisión, una cifra menor a los 17 años que había solicitado la Fiscalía. Vega cumplirá la condena con monitoreo electrónico. Además, la sentencia incluyó una reparación integral para las víctimas y ordenó la continuidad de sus tratamientos psicológicos.

Los sucesos se remontan a diciembre de 1976, también durante la dictadura. En aquel entonces, Marcos contaba con apenas cinco meses de vida y Elías tenía ocho años. Ambos fueron secuestrados por personal militar en una casa del barrio San Cayetano, en San Miguel de Tucumán.

Poco antes del secuestro de los niños, su madre, Rosario del Carmen Ramos, militante del PRT-ERP, había sido secuestrada y continúa desaparecida. Durante la investigación, surgieron indicios que sugieren que podría haber sido llevada al centro clandestino de detención que operaba en la Compañía de Arsenales “Miguel de Azcuénaga”.

Tras el secuestro, los hermanos fueron llevados a Tafí Viejo, donde luego fueron separados. Elías, de ocho años, quedó en una casa donde padeció maltratos y amenazas. Con el tiempo, logró fugarse y volver a encontrarse con su familia.

El caso de Marcos tuvo otro rumbo. De acuerdo con la acusación, fue sustraído y luego apropiado por Víctor Lucio Sánchez, un agente civil de inteligencia que lo inscribió como hijo propio de manera fraudulenta, dándole el nombre de Marcelo Ariel Sánchez.

En el debate oral, la Fiscalía sostuvo que la participación de Vega fue necesaria para que los hechos ocurrieran, considerando su función en las áreas de Inteligencia y Contrainteligencia del Ejército y su relación con Víctor Lucio Sánchez.

Marcos pudo restablecer su identidad recién en 2018, después de más de cuatro décadas. Ese año, el Banco Nacional de Datos Genéticos confirmó su vínculo biológico con su madre, Rosario del Carmen Ramos.

La historia de su identidad tuvo un avance más en junio de 2026. Nuevos análisis genéticos confirmaron, con una compatibilidad del 99,99%, que Pastor Dante Campos era su padre biológico.

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