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Comerciantes y hoteleros de Jujuy analizaron la crisis del sector privado

Comerciantes y hoteleros de Jujuy analizaron la crisis del sector privado: rentabilidad negativa, informalidad y caída del consumo en la actividad.

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Redacción
15 de septiembre, 2026 · 20:02 · 7 min de lectura
Comerciantes y hoteleros de Jujuy analizaron la crisis del sector privado

En el marco del ciclo Política a las Brasas, referentes de las cámaras comerciales y hoteleras de la provincia se reunieron para analizar la situación que atraviesa la actividad privada. De acuerdo con lo expuesto por los dirigentes, hay comercios que arrastran entre seis y ocho meses con rentabilidad negativa, lo que les complica afrontar el pago de sueldos, proveedores y compromisos impositivos. “Estamos caminando sobre el filo de la navaja porque muchos no están teniendo rentabilidad y están consumiendo su propio capital”, manifestó Bustamante.

El referente del sector mercantil puso como caso testigo un negocio textil con dos dependientes para graficar cuánto debería facturar para cubrir sus gastos. “Para llegar al punto de equilibrio, no ganar ni perder y salir empatado, tiene que facturar mínimamente $30 millones por mes”, precisó. Aclaró que esa cifra no implica ganancia alguna para el dueño, ya que se vuelca a reponer mercadería, pagar salarios, aportes, alquiler, servicios e impuestos. “Para tener algún margen de rentabilidad son $50 millones o $60 millones. ¿Cómo hacés para facturar $60 millones hoy?”, se preguntó.

Ocupación en hoteles, restaurantes y afines

Boglione marcó la diferencia entre los niveles de ocupación que se logran en fines de semana largos o temporadas turísticas y el promedio que los establecimientos registran a lo largo del año. “El promedio anual de ocupación está entre el 40% y el 50% como mucho, dependiendo de la zona. En la Quebrada puede estar un poco mejor posicionado que en la capital”, detalló. El presidente de la Cámara de Hoteles, Restaurantes y Afines sostuvo que un establecimiento requiere un promedio superior para operar con normalidad. “Para que un hotel funcione bien tiene que tener, en promedio, entre un 60% y un 70% de ocupación”, afirmó.

Boglione reconoció que Jujuy mejoró su posicionamiento como destino y que la actividad muestra mejores resultados que en años anteriores. No obstante, remarcó que el movimiento turístico no asegura por sí solo una rentabilidad suficiente para los establecimientos. “El turismo viene bien comparado con otras provincias y está mucho mejor que años anteriores, pero la rentabilidad es baja”, expresó.

Cuestionamiento a la informalidad

La informalidad fue uno de los principales ejes de reclamo de los referentes de las cámaras. Boglione aseguró que cuentan con información sobre los alojamientos temporarios que se ofrecen a través de plataformas digitales. “En agosto de 2026, en la provincia de Jujuy teníamos 1.609 alojamientos informales, de los cuales se reservaron 12.267 noches únicamente durante ese mes”, sostuvo. Según el dirigente, esos establecimientos no afrontan las mismas obligaciones tributarias, laborales y municipales que los hoteles habilitados. “Esto no tributa a nivel provincial, nacional ni municipal y perjudica a los formales que están pagando todo tipo de impuestos”, indicó.

“La idea no es sacarlos del sistema, sino que se incorporen a la formalidad. Tenemos todas las herramientas y ofrecimos la información a cada municipio”, señaló. También advirtió que la falta de controles puede perjudicar a quienes contratan esos alojamientos y a la imagen del destino: “Es un perjuicio para el turista que viene, para el fisco que no recauda y para quienes están en la formalidad, porque es una competencia totalmente desleal”.

Bustamante cuestionó que las inspecciones y los controles se concentren principalmente sobre los comercios registrados, mientras parte de la actividad informal queda fuera de las fiscalizaciones. “En todas las reuniones con el Gobierno provincial, el municipio e incluso con ARCA planteamos la misma problemática. La verdad es que las soluciones no llegan”, afirmó. Según Bustamante, los comercios registrados afrontan impuestos nacionales y provinciales, tasas municipales, alquileres y el costo del empleo formal. Esa estructura, señaló, genera diferencias de precios con quienes venden sin cumplir las mismas obligaciones.

Boglione coincidió con ese diagnóstico y estimó que la carga tributaria sobre la actividad supera el 50% de la facturación. “Si sumamos la alta presión tributaria con la competencia desleal, la actividad se hace inviable”, manifestó.

El peso de los servicios y las obligaciones tributarias

Boglione afirmó que los aumentos en las tarifas de energía y gas tuvieron un impacto significativo en la estructura de costos de hoteles y restaurantes. “Los servicios de energía subieron de una manera abismal. Si uno mira una boleta y encuentra que el 50% corresponde a impuestos, la situación se complica todavía más”, expresó. El representante hotelero también señaló que los sectores de la hotelería, el transporte y las agencias de viajes recibieron reducciones transitorias en Ingresos Brutos, pero indicó que la gastronomía todavía no fue alcanzada por una medida similar. “Todo lo que sea una rebaja de impuestos es un alivio, pero en gastronomía todavía no tuvimos nada”, indicó.

Por su parte, Bustamante mencionó las dificultades que pueden generarse cuando un comercio acumula deudas con ARCA. “Muchos comerciantes están con embargos de ARCA y eso les corta toda la cadena de pagos. No pueden pagar sueldos ni proveedores”, afirmó. “A veces parece que ARCA cree que vivimos en una situación de normalidad y sigue cobrando como si fuera así. El comerciante está detrás del mostrador pensando que las ventas no alcanzan para cubrir los costos”, agregó.

Pérdida de comercios formales

Los dirigentes advirtieron que algunos propietarios estarían evaluando abandonar la formalidad ante la falta de rentabilidad y las diferencias de costos. “Estamos perdiendo comercios formales que se pasan a la informalidad”, sostuvo Bustamante. El representante de la Cámara de Comercio explicó que, al dejar de afrontar IVA, Ingresos Brutos, Ganancias, tasas y empleo registrado, la estructura de costos cambia considerablemente. “Al no pagar todas esas obligaciones, la rentabilidad aparece. Eso es preocupante porque las arcas del Estado también se van a ver resentidas”, manifestó.

Boglione consideró que la formalización debería estar acompañada por una reducción de la carga tributaria y una simplificación de los trámites. “Los emprendedores preguntan para qué van a inscribirse si tendrán que pagar cerca del 50% de sus ingresos al Estado. Entonces terminan yéndose por el otro lado”, señaló. Bustamante planteó que ampliar la cantidad de contribuyentes permitiría distribuir mejor las obligaciones: “En vez de tener diez personas pagando impuestos y exprimirlas, necesitamos que paguen veinte y que todos paguen menos”.

Gastronomía: más oferta y menos consumo

Boglione explicó que, después de la pandemia, aumentó considerablemente la cantidad de emprendimientos gastronómicos, tanto en Jujuy como en otras provincias. “Después de la pandemia se duplicaron o triplicaron los negocios gastronómicos. Había circulante, la gente quería salir y se generó mucha oferta”, explicó. La posterior caída del poder adquisitivo dejó a una mayor cantidad de establecimientos compitiendo por un nivel de consumo más reducido. “Si antes teníamos 100 negocios para 10.000 personas, ahora tenemos 300 para esas mismas 10.000 personas, pero con menor poder adquisitivo”, graficó. “Muchos establecimientos están cerrando y otros necesitan tener la capacidad de subsistir, reconvertirse o brindar un mejor servicio para captar clientes”, agregó.

Caída del consumo general

Bustamante sostuvo que la retracción de la demanda alcanza a prácticamente todas las actividades comerciales de la provincia. “Esta crisis tiene la característica de que no perdona ningún rubro”, afirmó. Como ejemplo, mencionó el comportamiento de las ventas en fechas que históricamente generaban un movimiento importante, como el Día de la Madre y las fiestas de fin de año. “El Día de la Madre era la fecha en la que más vendíamos, incluso más que en Navidad, pero en los últimos años la demanda cayó muchísimo”, señaló.

Bustamante también se refirió al valor de los alquileres comerciales y señaló que este gasto debería guardar relación con la facturación de cada negocio. “El costo del alquiler debería rondar entre el 7% y el 8% de la facturación, o como máximo un 10%”, explicó. El dirigente sostuvo que todavía existen propietarios que fijan valores difíciles de afrontar en el contexto actual y que esto se refleja en la cantidad de locales desocupados. “Los locales que están fuera del mercado por tener un precio exorbitante llevan cinco o seis meses vacíos y nadie los alquila”, afirmó.

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