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Crecen los pedidos de ayuda en Cáritas Jujuy: entre 30 y 50 atenciones diarias

Cáritas Jujuy registra entre 30 y 50 pedidos de ayuda por día y las donaciones no alcanzan para todos. Aníbal Cruz describió una situación que se profundiza.

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Redacción
29 de septiembre, 2026 · 16:01 · 4 min de lectura
Crecen los pedidos de ayuda en Cáritas Jujuy: entre 30 y 50 atenciones diarias

La demanda de asistencia en la sede de Cáritas se intensificó con el correr del tiempo. Así lo describió Aníbal Cruz, integrante del área de Asistencia Inmediata de la institución, quien detalló que cada jornada reciben entre 30 y 50 consultas, aunque no siempre cuentan con los recursos necesarios para satisfacer todos los requerimientos.

“Por día superamos las 30 a 50 personas”, afirmó Cruz. Detrás de ese número asoma el costado más complejo de la tarea diaria: quienes arriban primero consiguen alguna respuesta, pero una vez agotadas las donaciones, hay quienes deben volver sin nada.

“Lamentablemente, no a todas les podemos dar una mano. Muchos tratan de venir tempranito y a ellos podemos ayudarlos; al resto, lamentablemente, tenemos que decirles que no porque no todos los días hay para darles”, relató.

El cambio que advierten desde la entidad no se limita a la cantidad de pedidos, sino también a quiénes solicitan asistencia y desde qué puntos llegan. Años atrás, buena parte de las consultas provenía de vecinos de barrios cercanos a la sede, como Chingo, San Martín o Punta Diamante. En la actualidad ese mapa se amplió de manera notable.

“Ahora viene gente de Chijra, familias enteras que vienen de Chijra, que vienen de Alto Comedero, de Aeroclub. También nos toca atender familias”, contó Cruz.

De ese modo, la asistencia dejó de enfocarse exclusivamente en quienes viven en la calle. Familias con hijos y adultos mayores también empezaron a acercarse en busca de ayuda, una realidad que obliga a la institución a fijar prioridades cuando los recursos disponibles resultan insuficientes.

“Ya no solamente es la persona que está en situación de calle, sino familias y abuelos también”, señaló.

Frente a ese panorama, la entidad intenta dar preferencia a los grupos familiares y a los adultos mayores, mientras que los martes y jueves se concentra especialmente la atención destinada a personas en situación de calle.

Cáritas atiende de lunes a viernes, de 9 a 12, y mantiene un registro de las personas que recibe. Los números reflejan jornadas que pueden superar las 30 y llegar hasta las 50 atenciones, una demanda que contrasta con la disponibilidad de elementos para entregar.

A la sede llegan aproximadamente tres donaciones por semana, principalmente de ropa y calzado. No obstante, Cruz advirtió que hoy no solo reciben menos cantidad que en otros momentos, sino que parte de las prendas llegan en condiciones que impiden entregarlas.

“Todo lo que llega es bien recibido. Siempre nosotros somos agradecidos porque la gente de Jujuy es muy solidaria”, destacó. Pero esa solidaridad tiene hoy que repartirse entre una demanda creciente.

Además, las donaciones que recibe la sede no quedan exclusivamente en San Salvador de Jujuy. Parte de la ropa, el calzado y la mercadería se distribuye entre parroquias, merenderos y comedores que Cáritas acompaña a lo largo de la diócesis, lo que permite sostener la asistencia en otros puntos de la provincia.

La necesidad también se hace sentir lejos de la capital. Cáritas recibe personas que viajan desde el interior para pedir asistencia, aun cuando trasladarse representa un gasto adicional para hogares que ya atraviesan dificultades económicas.

Cruz vinculó esta situación con el aumento de los costos de transporte y explicó que, en algunos casos, las personas pagan un pasaje y llegan hasta la sede con la expectativa de conseguir ropa, alimentos u otro tipo de ayuda. El problema aparece cuando ese esfuerzo no encuentra respuesta porque ese día ya no quedan elementos disponibles.

“Llegan acá con esa esperanza de conseguir algo en ese momento y a veces es doloroso decirles que no cuando ellos se gastaron en el pasaje”, expresó.

Para intentar evitar que todas las necesidades terminen concentrándose en la sede central, Cáritas busca fortalecer el trabajo de las parroquias del interior mediante programas de envío de mercadería y distribución de ropa. Sin embargo, muchas personas continúan viajando hasta San Salvador de Jujuy buscando directamente una respuesta.

Detrás de las cifras existe una cadena sencilla: lo que una persona dona puede terminar en manos de una familia, un adulto mayor, una persona en situación de calle, un merendero o un comedor. Por eso, la capacidad de respuesta de Cáritas depende en buena medida de aquello que recibe de la comunidad.

Pero el escenario que describió Cruz muestra un desequilibrio creciente. Mientras las necesidades se extienden hacia nuevos barrios y aparecen familias completas solicitando asistencia, las donaciones llegan en menor cantidad y no siempre en condiciones de ser utilizadas.

Cáritas continúa recibiendo y distribuyendo aquello que puede recuperar, pero hay jornadas en las que simplemente no alcanza para todos. Y quizás esa sea la imagen que mejor resume la situación actual: personas que llegan cada mañana buscando ayuda y trabajadores que deben decidir cómo distribuir recursos limitados entre decenas de necesidades.

“Lamentablemente está peor”, resumió Aníbal Cruz. Una frase breve para una realidad que, según advierten desde la asistencia cotidiana, se extiende y se profundiza con el tiempo.

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