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Dislexia en Jujuy: las señales que alertan a las familias y por qué el diagnóstico suele llegar tarde

Especialistas explican por qué la dislexia en Jujuy suele diagnosticarse tarde y cuáles son las señales que los padres pueden observar en los chicos.

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Redacción
10 de octubre, 2026 · 12:01 · 3 min de lectura
Dislexia en Jujuy: las señales que alertan a las familias y por qué el diagnóstico suele llegar tarde

La dificultad para vincular cada letra con su sonido es una de las marcas centrales de la dislexia, un proceso clave a la hora de aprender a leer. Así lo plantearon especialistas durante una entrevista, que abrieron con un ejercicio práctico: pidieron a los conductores que leyeran palabras conocidas y otras inventadas, llamadas pseudopalabras, para mostrar cómo se pone en marcha la lectura y qué obstáculos aparecen en quienes tienen esta condición.

Según explicaron, las personas con dislexia invierten más esfuerzo en reconocer y decodificar palabras, lo que repercute en la fluidez y en la comprensión de los textos. La razón es que buena parte de la atención queda ocupada en identificar letras y sonidos, y quedan menos recursos para entender lo que se lee.

Qué señales pueden observar los padres

Uno de los ejes de la charla fueron los indicadores que las familias pueden detectar en los primeros años de aprendizaje. Entre ellos mencionaron: dificultades para reconocer los sonidos de las letras y asociarlos con su forma escrita; problemas para identificar rimas o jugar con sonidos; una lectura lenta, poco fluida o que exige un esfuerzo excesivo; inconvenientes que persisten al reconocer palabras; rechazo o evitación de tareas con letras, lectura o escritura; y frustración frecuente ante las actividades escolares de lectoescritura.

Las profesionales aclararon que estas señales, por sí solas, no alcanzan para establecer un diagnóstico, aunque sí pueden marcar la necesidad de una evaluación especializada. También remarcaron que la dislexia debe distinguirse de otras dificultades vinculadas con la visión, la audición o el lenguaje.

Los mitos que buscan derribar

Durante la entrevista, las especialistas apuntaron a desarmar creencias extendidas. Una de ellas es reducir la dislexia a confundir la B con la D o la P con la Q: esas confusiones pueden aparecer, pero no bastan para identificarla. También rechazaron la idea de que los chicos con dislexia tengan menor capacidad intelectual o que sus dificultades se deban a la falta de esfuerzo. Pueden tener un desarrollo intelectual acorde a su edad y aprender los mismos contenidos que sus compañeros, aunque requieran otras estrategias y herramientas.

Una condición que acompaña toda la vida

Las profesionales explicaron que, por su origen neurobiológico, la dislexia acompaña a la persona durante toda su vida. Eso no implica que las dificultades mantengan siempre la misma intensidad: con intervenciones adecuadas, acompañamiento y estrategias específicas es posible mejorar de manera significativa las habilidades lectoras y desarrollar recursos para compensar los obstáculos. Por eso insistieron en la importancia de identificarla en la infancia, cuando las intervenciones tempranas favorecen el aprendizaje, y destacaron el trabajo conjunto entre profesionales, docentes y familias para evitar que las dificultades se profundicen.

El peso emocional de un diagnóstico tardío

Otro de los puntos abordados fue el efecto emocional que genera la dislexia cuando no se reconoce a tiempo. Muchos niños atraviesan frustración, inseguridad y baja autoestima al enfrentarse una y otra vez con actividades que les resultan más difíciles que a sus compañeros. En algunos casos, esas situaciones llevan a interpretar sus dificultades como falta de capacidad o de voluntad.

“El impacto emocional realmente a veces es mucho más grande que el impacto académico”, señalaron. De hecho, comentaron que cuando reciben en sus consultorios a niños con diagnósticos tardíos, muchas veces necesitan trabajar primero sobre el aspecto emocional antes de abordar específicamente las dificultades de lectura y escritura.

“No es que no pueden, no pueden de esa manera, pero de otra manera y dándole otras herramientas, ellos pueden igual que todos los otros”, agregaron.

Las especialistas hicieron hincapié en que la detección temprana, la evaluación profesional y el acompañamiento adecuado mejoran la experiencia educativa de los niños con dislexia. Reconocer las señales y evitar las etiquetas es uno de los primeros pasos para que cada estudiante desarrolle sus capacidades y aprenda de acuerdo con sus necesidades.

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