Alerta por la tala ilegal en las Yungas jujeñas: más de 20 denuncias y 680 rollos recuperados
Ledesma alerta por la tala ilegal en las Yungas jujeñas: más de 20 denuncias y 680 rollos recuperados en zonas cercanas al Parque Nacional Calilegua.
La extracción y el corte no autorizado de árboles en los bosques nativos de las Yungas de Jujuy encienden las alarmas por sus efectos sobre el ambiente y la economía. La empresa Ledesma manifestó su preocupación ante la repetición de estas prácticas en zonas protegidas, varias de ellas próximas al Parque Nacional Calilegua.
Especialistas en temas ambientales y referentes del rubro forestal recorrieron las áreas damnificadas y mostraron cómo esta actividad afecta a la biodiversidad y complica a los productores que se manejan dentro del marco legal.
Arturo Blanco, jefe de Ambiente y Comunidad de Ledesma, indicó que la extracción no autorizada de madera viene registrándose desde hace años en diferentes puntos de las Yungas. “Pudimos recorrer hoy picadas donde se está produciendo este daño, en áreas protegidas de la empresa Ledesma, y vinculadas en algunos puntos al Parque Nacional Calilegua”, expresó.
El referente también alertó que uno de los sectores perjudicados queda a solo un kilómetro del límite del parque nacional y que la actividad irregular estaría avanzando sobre esas áreas. De acuerdo con su detalle, los casos se dan en zonas cercanas a El Piquete, Fraile Pintado, Caimancito, Yuto y, en algunos casos, El Talar.
“En este año hemos realizado ya más de 20 denuncias y recuperado 680 rollos de madera que estaban listos para ser transportados y comercializados”, sostuvo Blanco. El representante de Ledesma precisó que la empresa dispone de 160.000 hectáreas, de las cuales 60.000 se dedican a actividades productivas, como el cultivo de caña de azúcar y frutas cítricas, mientras que las otras 100.000 fueron reservadas para conservar el bosque nativo de Yungas.
Las áreas afectadas integran la Reserva de Biosfera de las Yungas, reconocida por la UNESCO en 2002, y contienen una gran diversidad de especies animales y vegetales. Estefanía Sánchez, especialista en conservación y desarrollo sostenible de ProYungas, contó que desde hace unos diez años trabajan con Ledesma en el monitoreo de la biodiversidad a través del Programa Paisaje Productivo Protegido.
En ese lapso registraron más de 80 especies de mamíferos, entre las que se cuentan siete especies de felinos, 230 especies de aves y más de 80 especies de peces en los ambientes naturales de la empresa. “Para nosotros es fundamental mantener la conservación, no solamente de las especies, sino de la estructura de los bosques, porque mantener la estructura de los bosques implica que tienen el hábitat propicio para mantener la biodiversidad”, afirmó Sánchez.
La especialista advirtió que la extracción no autorizada altera la estructura natural del bosque y golpea directamente los ambientes donde viven numerosas especies, algunas en peligro de extinción. Entre los animales que habitan estos ecosistemas figuran el yaguareté, el lobito de río y el pecarí labiado, especies cuya supervivencia depende de que se protejan estos entornos naturales.
El problema no se reduce al daño ambiental. Pablo Eliano, ingeniero forestal y asesor de productores madereros de Jujuy, explicó que la extracción clandestina genera una competencia desleal para quienes llevan adelante la actividad forestal con planes de manejo autorizados.
“La madera talada en forma ilegal y sin normativa técnica que la respalde es un problema para el sector en general, sobre todo para los propietarios que tienen planes de manejo y extracción controlada por la provincia”, manifestó.
El especialista señaló que la madera extraída de manera irregular se vende a precios bastante más bajos, lo que perjudica a los productores que respetan las regulaciones. También aclaró que el aprovechamiento forestal no es necesariamente dañino cuando se hace bajo criterios técnicos y con los permisos correspondientes.
“La extracción forestal, si está hecha técnicamente, está bien, pero debe estar respaldada por un plan de manejo y por la normativa”, remarcó. Asimismo advirtió que la comercialización de madera ilegal implica pérdidas fiscales, porque son productos que no tributan igual que aquellos que provienen de actividades registradas. Entre las especies más codiciadas por su valor comercial nombró el cedro, cedro real, quina, lapacho y mora, aunque también se extraen palo blanco, palo amarillo, cebil y urundel.
Frente a la reiteración de estos hechos, desde Ledesma plantearon la necesidad de reforzar el trabajo conjunto entre empresas, productores y organismos ligados a la actividad forestal. Blanco explicó que se impulsa la conformación de una mesa de gestión para tratar la problemática mediante la Mesa de la Cuenca Forestal de Caimancito.
La iniciativa busca coordinar acciones contra una actividad que no solo pone en riesgo la conservación de los bosques nativos de las Yungas, sino que también perjudica a los productores que realizan un aprovechamiento forestal autorizado y bajo control provincial.





