La mañana del lunes 2 de febrero de 2026 trajo noticias sobre la situación del Paso de Jama, uno de los pasos fronterizos más importantes de la región. Gendarmería Nacional informó que durante toda la jornada se mantendría clausurado el acceso, tanto en sentido hacia Chile como hacia Argentina, debido a problemas en la circulación que afectaban la Ruta 27 del lado trasandino.
Las autoridades chilenas habían tomado la decisión de cerrar el paso como medida preventiva ante las condiciones climáticas adversas que se registraban en la zona. Esta determinación obligó a que se suspendiera completamente el tránsito vehicular en ambas direcciones durante varias horas, generando inconvenientes para quienes necesitaban cruzar la frontera.
Sin embargo, la situación cambió durante la tarde cuando se logró restablecer la circulación. Gendarmería Nacional anunció que a partir de ese momento y hasta las 20 horas se permitiría el paso de vehículos de cualquier tipo, tanto para quienes ingresaban al territorio argentino como para los que se dirigían hacia Chile. Esta reapertura parcial representó un alivio para los viajeros que estaban varados esperando poder continuar sus trayectos.
El cierre preventivo había sido implementado como respuesta directa a las inclemencias meteorológicas que afectaban la zona cordillerana. Las autoridades trasandinas consideraron necesario tomar esta medida de seguridad para evitar riesgos en la circulación durante las peores condiciones del temporal que azotaba la región.
Esta situación refleja la importancia de mantener coordinación entre las autoridades de ambos países para garantizar la seguridad en los pasos fronterizos. El Paso de Jama es fundamental para la conectividad entre Jujuy y Chile, por lo que cualquier cierre genera impacto en el comercio y la movilidad de personas en la zona.
Los conductores que necesitaban atravesar la frontera durante ese lunes debieron esperar hasta la reapertura parcial para poder continuar sus viajes. La medida evidencia cómo las condiciones climáticas adversas pueden afectar significativamente la operatividad de los pasos internacionales en la cordillera.
