Operativo con disparos en Alto Comedero: vecinos reclaman seguridad

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La madrugada del jueves fue escenario de momentos de pánico en el barrio capitalino de Alto Comedero, específicamente en la zona conocida como 370 Viviendas, cuando agentes de la Policía Federal Argentina ejecutaron un procedimiento que incluyó persecuciones y disparos. El operativo culminó con la captura de al menos dos individuos en las proximidades del Salón de Usos Múltiples, ubicado junto al polideportivo barrial. Según relatos de quienes presenciaron los hechos, los efectivos ingresaron al sector tras una persecución que generó daños materiales en viviendas cercanas, causando alarma entre los residentes.

Una vecina que vive a corta distancia del lugar donde ocurrieron los enfrentamientos describió los momentos de tensión: “Estábamos sentados y empezamos a escuchar tiros. Después vinieron la Policía y la Federal. Se quisieron meter a mi casa y rompieron la parte de adelante. Ahí pudieron atrapar a dos”. Su testimonio refleja la realidad que atraviesan los habitantes de esta zona, quienes constantemente se ven expuestos a situaciones de violencia. Los residentes vinculan el procedimiento con actividades delictivas relacionadas con la distribución de sustancias ilícitas que funcionaría desde una vivienda específica del barrio, la cual ha generado conflictividad permanente en la comunidad.

Las denuncias de los vecinos apuntan a que en esa vivienda se concentran múltiples problemas sociales. Una mujer del sector manifestó su preocupación: “Se juntan a tomar, se drogan, se prostituyen. Es un domicilio conflictivo. Siempre tenemos problemas”. Lo que más alarma a los residentes es la participación de menores de edad en estas dinámicas. Según sus relatos, adolescentes de entre 12 y 14 años frecuentan el lugar y posteriormente distribuyen drogas en el barrio. Esta situación ha motivado múltiples reclamos ante las autoridades, aunque los vecinos aseguran que las respuestas han sido insuficientes y esporádicas. Incluso mencionaron que el propietario del inmueble estuvo detenido durante tres meses, pero posteriormente recuperó su libertad.

La sensación de vulnerabilidad es palpable entre los habitantes de la zona de 370 Viviendas. Durante las entrevistas, un joven comenzó a fotografiar a los vecinos que hablaban con la prensa, lo que generó temor inmediato. Una jubilada expresó con angustia: “No se puede hablar porque después hay represalias. Es horrible vivir así. Todo el tiempo con miedo”. Esta atmósfera de intimidación impide que los residentes denuncien públicamente los problemas que enfrentan, perpetuando un ciclo de impunidad. Hace apenas días, los vecinos se reunieron con autoridades policiales y centros comunitarios para solicitar mayor presencia de seguridad, pero aseguran que a las 48 horas volvió a registrarse un incidente grave.

La ubicación geográfica de este sector agrava la situación. Las 370 Viviendas se encuentran en la primera etapa del barrio, próximas a la ruta nacional y a la feria comercial, lo que genera una circulación constante de personas. En los últimos tiempos se han recuperado espacios comunitarios como el polideportivo, pero estos avances resultan insuficientes ante la problemática de inseguridad y narcotráfico que persiste. Los residentes enfatizan que necesitan medidas preventivas sostenidas, no solo intervenciones reactivas. “Queremos prevención, recorridos continuos en moto o bicicleta. No que vengan cuando ya pasó algo”, demandaron.

La comunidad de Alto Comedero se encuentra en una encrucijada. Mientras las autoridades ejecutan operativos puntuales, los vecinos reclaman un abordaje integral que incluya patrullajes permanentes, mayor vigilancia en horarios críticos y acciones coordinadas con organismos de protección a menores. La inseguridad en la zona de 370 Viviendas no es un problema aislado, sino el reflejo de una realidad que afecta la calidad de vida de familias que demandan ser escuchadas y protegidas. Sin respuestas estructurales, la convivencia seguirá siendo marcada por el miedo y la desconfianza.