Representantes de las cámaras empresariales de diez provincias del norte argentino se congregaron el pasado jueves en la ciudad de Tucumán para expresar su preocupación por la situación que atraviesa el sector manufacturero. La crisis industrial Norte Grande ha generado un escenario de extrema vulnerabilidad que amenaza con eliminar miles de fuentes laborales en la región.
En un comunicado conjunto, las entidades que agrupan a los industriales de Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán manifestaron su rechazo a ser considerados como una zona marginal dentro de los programas de reducción de gastos estatales. Los empresarios enfatizaron que sus actividades representan generación de empleo genuino, inversión privada y arraigo territorial. La caída sostenida del poder adquisitivo de los consumidores, combinada con una presión tributaria cada vez mayor y la ausencia de créditos accesibles, ha originado un panorama de incertidumbre que sofoca a las empresas locales.
Un aspecto central en el reclamo de los industriales se vincula con la competencia desleal que enfrentan. Señalaron que la entrada masiva de mercancías del exterior —frecuentemente con subsidios estatales o provenientes de comercio clandestino— genera distorsiones que la manufactura regional no logra contrarrestar. En este contexto, los empresarios subrayan que no demandan beneficios especiales, sino condiciones equitativas para competir en el mercado interno.
La declaración de las cámaras empresariales establece una conexión fundamental entre debilitamiento industrial y deterioro social. Advirtieron que en aquellas provincias donde la actividad fabril ha decaído, también se observa un incremento en las carencias básicas de la población. Argumentan que sin un sector productivo robusto, resulta imposible construir un desarrollo social duradero. Cada cierre de establecimiento industrial en el norte representa no solo una pérdida económica inmediata, sino también una ruptura en la estructura laboral y una disminución de oportunidades para las nuevas generaciones.
Para revertir esta situación crítica, los industriales propusieron un conjunto de acciones inmediatas. Entre ellas figuran la declaración de emergencia industrial a nivel regional, la creación de una mesa de diálogo permanente entre gobiernos y empresarios, la fijación de precios de referencia en sectores clave de la economía, reducciones impositivas coordinadas y un programa integral de inversión en infraestructura federal. Las organizaciones empresariales del NOA y NEA manifestaron su disposición para colaborar con los gobiernos provinciales y con la Unión Industrial Argentina (UIA) en la búsqueda de soluciones concretas que permitan fortalecer la producción regional y preservar los puestos de trabajo en el norte del país.
La crisis industrial Norte Grande requiere respuestas urgentes que trasciendan los discursos políticos y se traduzcan en decisiones efectivas. Los empresarios advierten que el tiempo apremia y que sin intervenciones decididas, la región enfrentará consecuencias sociales y económicas aún más graves en los próximos meses.
