Un importante procedimiento policial se llevó a cabo durante la jornada de martes en las instalaciones ubicadas en la calle Urquiza de San Salvador de Jujuy, donde funcionan los galpones de la Tupaj Katari. El operativo en la Tupaj Katari resultó en el decomiso de material explosivo, armamento de fuego, armas de fabricación casera denominadas “tumberas”, municiones, estupefacientes y otros elementos de relevancia penal.
La intervención de las autoridades fue desencadenada por un incidente grave ocurrido en el interior de un comedor comunitario del predio, donde un individuo ingresó de manera violenta, realizó amenazas contra las personas presentes y depositó un portafolio que contenía una granada, provocando alarma generalizada entre los asistentes al lugar. Este hecho motivó la activación inmediata del protocolo de actuación correspondiente.
El fiscal Juan Luis Sorbello y la ayudante fiscal Jimena Colliard Guerrero asumieron la dirección de la investigación, coordinando las acciones con personal especializado en criminalística y explosivos. Los técnicos en desactivación de artefactos realizaron una remoción controlada del explosivo, confirmando posteriormente que se trataba de una granada auténtica y funcional. El operativo en la Tupaj Katari permitió avanzar en la recopilación de evidencia mediante testimonios y datos preliminares que orientaron las búsquedas en sectores específicos del predio.
Durante los registros realizados en áreas utilizadas como depósito, los efectivos policiales descubrieron un arsenal considerable que incluía múltiples armas de fuego, varias de ellas con carga lista para disparar, armas caseras tipo tumbera, cartuchos de diverso calibre, una planta de marihuana en desarrollo y otros elementos vinculados a la causa penal. Como consecuencia de estas acciones, fue capturado un hombre identificado como hijo de un destacado dirigente social y ex líder del SEOM Jujuy, quien quedó a disposición de la autoridad judicial mientras se determina su grado de responsabilidad en los hechos investigados.
Marilin Toconas, trabajadora del comedor comunitario, brindó su testimonio sobre los momentos de tensión vividos durante el incidente. “Fue una situación muy tensa. Hace meses venimos con problemas, esta persona no nos dejaba trabajar y ya nos había encerrado en otras oportunidades”, expresó la mujer. Respecto al momento específico en que se dejó el explosivo, fue categórica: “La dejó en la mesa donde cocinamos”, refiriéndose al lugar donde fue depositada la granada.
Toconas también denunció que los conflictos en el predio se remontan a noviembre del año anterior y que afectan directamente a los beneficiarios del comedor. “Estoy defendiendo a mis niños y a mis abuelos. No puede estar una persona así a cargo”, manifestó con preocupación. Además, señaló situaciones de violencia y desorden que han caracterizado la convivencia en el lugar: “Ya estoy cansada, no quiero que se sigan perdiendo cosas ni vivir este tipo de situaciones”, agregó.
El episodio genera considerable inquietud no solo por la presencia de material explosivo y armamento, sino también por el contexto en el cual ocurrió: un espacio destinado a la asistencia y contención social de familias en situación de vulnerabilidad. Las autoridades continúan con las investigaciones para esclarecer todos los aspectos del caso.
