Jujuy brilló en el Panamericano de Maxibásquet con nueve jugadoras

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La provincia de Jujuy volvió a demostrar su relevancia en el deporte nacional con la participación de nueve jugadoras en la selección argentina que compitió en el Panamericano de Maxibásquet celebrado en El Salvador. Entre las destacadas representantes jujeñas se encontraban Marité Díaz y Haydee Torres, quienes compartieron sus experiencias tras participar en esta competencia de gran envergadura.

El Panamericano de Maxibásquet reunió a veintitrés países y más de doscientos equipos en una edición histórica que marcó un récord absoluto de asistencia. Las delegaciones provenían tanto de América como de Europa, consolidando este torneo como uno de los eventos más importantes en la disciplina del básquet para jugadoras de categorías mayores.

Marité Díaz, quien integró la categoría de sesenta y cinco años, expresó su satisfacción con el desempeño del equipo argentino. Según sus palabras, la selección logró una posición intermedia en la tabla de posiciones, mejorando respecto a la participación en el Mundial del año anterior. Aunque el equipo perdió algunos encuentros por márgenes muy ajustados, de apenas uno o dos puntos, Díaz reconoció que estos resultados podrían haber permitido al equipo ubicarse entre los cinco primeros clasificados de haber tenido mayor fortuna en esos encuentros cerrados.

La jugadora jujeña destacó la importancia de mantener una actitud positiva durante la competencia, expresando que en cada partido agradecía a Dios la oportunidad de participar en un nuevo torneo internacional. Díaz también señaló que uno de los principales desafíos radicaba en la necesidad de adaptarse constantemente, ya que las compañeras de equipo cambiaban frecuentemente, lo que requería un proceso de conocimiento mutuo acelerado. Para lograr un buen desempeño, el equipo realizaba entrenamientos tácticos y de sistemas cuatro veces por semana, además de sesiones en el gimnasio y encuentros nocturnos de práctica.

Por su parte, Haydee Torres, quien participó en la categoría de sesenta años, describió su regreso al equipo nacional como una experiencia maravillosa tanto en el aspecto deportivo como en la dimensión social. Torres había estado apartada de la competencia durante un tiempo, pero el torneo en El Salvador le permitió reencontrarse con compañeras con las que había jugado durante varios años. En su categoría, el equipo argentino tuvo un desempeño destacado, ganando la mayoría de los encuentros, con la excepción de una derrota ante Chile en tiempo suplementario por una diferencia de cuatro puntos. A pesar de terminar como primera en su grupo, el equipo quedó fuera de las posiciones de medalla debido a la aplicación del sistema olímpico y la diferencia de goles, viéndose obligado a disputar partidos por el séptimo y octavo lugar.

Torres enfatizó que el nivel de juego internacional es incomparable con las competiciones locales. Los encuentros contra selecciones de otros países presentaban rivales profesionales con características físicas superiores, lo que generaba una diferencia notable en todos los aspectos del juego. Destacó que enfrentamientos como el contra Colombia fueron particularmente desafiantes, aunque el equipo argentino logró imponerse, mientras que Colombia posteriormente se consagró como campeona del torneo.

Ambas jugadoras coincidieron en señalar una realidad preocupante respecto al apoyo estatal que reciben las selecciones de otros países. Mientras que naciones como Chile, Perú y Ecuador cuentan con subsidios gubernamentales para sus delegaciones, las jugadoras argentinas deben costear sus viajes de manera privada. Esta situación representa un obstáculo significativo para muchas jugadoras de excelente nivel que carecen de recursos económicos suficientes para participar en estas competiciones internacionales, limitando así las posibilidades de la selección argentina de contar con su mejor plantel disponible.