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Alerta en Corrientes por la crecida del río Paraná: vecinos temen una inundación histórica

La crecida del río Paraná mantiene en alerta a los vecinos de Bella Vista, Corrientes, que temen una inundación histórica y reclaman asistencia.

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Redacción
17 de octubre, 2026 · 08:01 · 4 min de lectura
Alerta en Corrientes por la crecida del río Paraná: vecinos temen una inundación histórica

En Bella Vista, Corrientes, los habitantes que viven a la orilla del río Paraná observan con inquietud cómo el agua avanza día tras día. La crecida del río Paraná tiene en vilo a los vecinos, que temen que se repita una catástrofe como la de El Niño entre 1982 y 1983, cuando las inundaciones superaron todos los registros conocidos en la ribera y en Santa Fe capital el agua llegó a los 7,60 metros.

Carlos, un pescador jubilado que pasó toda su vida en la zona, relata que la situación empeoró después de que se abrieran las compuertas de las represas de Yacyretá e Itaipú. Según explica, el nivel sube más durante la noche y el río ya se llevó unos cinco metros de playa. La medida de habilitar simultáneamente las centrales hidroeléctricas del Paraná responde a las lluvias excepcionales que El Niño provocó en Brasil.

Para dimensionar el avance del agua, Carlos señala un muelle cercano: los soportes de la estructura quedaron progresivamente cubiertos y, si hasta ayer la base se apoyaba en tres neumáticos apilados, hoy apenas se ven dos. “Hay muchos que no creen, pero yo a ellos les vengo diciendo hace tres años, porque yo lo noto por la naturaleza. Y siempre decía ‘algo raro está por pasar’. Nosotros defendemos esto como podemos, pero contra la naturaleza no se puede. La única precaución que podemos tener es que si llega a subir tendremos que dejar la casa, como hizo mi abuelo en una crecida en 1905”, expresa.

Ante la falta de respuestas, los vecinos recurren a soluciones precarias. Carlos contó que gastó 100.000 pesos en bolsas con escombros, aunque advierte que la corriente termina arrastrando el material. “A duras penas compro estos escombros. La intendencia no hace nada, quiere fomentar el turismo y nada más. Viven de espaldas al Paraná y a nuestra gente”, sostiene.

Tania, otra residente, coincide en que el panorama se agravó tras la apertura de las compuertas. “Estamos preocupadas, porque la verdad es que está habiendo una crecida importante. Pedimos que nos traigan escombros desde el Municipio. El agua se come la tierra, la playa era más grande, pero la comió el río. Es un riesgo para nosotros estar acá”, relata. La joven teme que esta vez el escenario sea distinto porque el Paraná nunca antes había alcanzado la altura del embalse, y agrega: “Hoy me preocupó porque vi que en otros lugares de Corrientes subió por encima de la costanera el agua”.

Las imágenes de la costanera confirman el avance: la superficie de la playa se redujo y en sectores del puerto donde funciona la base de la Prefectura Naval quedaron marcas del nivel alcanzado. Ariel Berbere, integrante de esa fuerza, explicó que la crecida comenzó hace al menos quince días y se desarrolló de manera estacionaria, con aumentos por etapas y algunas disminuciones intermedias. “Ahora estamos en 5,17 metros. La alerta se da cuando llegamos a 6 metros, el nivel de evacuación es 6,40 metros. Pero lo normal para la navegación comercial es de 3 o 3,50 metros, y estamos muy por arriba de ese valor”, detalla.

Si bien las edificaciones más elevadas de la costanera ofrecen cierta protección, Berbere advierte que en áreas cercanas el río ya obligó a evacuar a los primeros productores agropecuarios, muchos de los cuales se resisten a abandonar sus propiedades porque no creen que el agua llegue hasta sus tierras. “Contamos con tiempo para organizarnos bien en un caso extremo, tenemos a los equipos designados ya. Estamos preparados, pero hay mucha gente que cree que esto no va a ser tan grande”, agrega.

Aunque hasta el momento no se registraron precipitaciones de gran magnitud en la zona, el agua que llega desde Brasil mantiene la preocupación y la incertidumbre sobre lo que podría ocurrir durante la próxima semana. En el otro extremo de Corrientes, localidades como Paso de los Libres sufren las consecuencias de la crecida del río Uruguay, que dejó bajo el agua instalaciones como una dependencia de Prefectura y un Club Náutico, mientras un centro de damnificados ya registra 31 personas evacuadas. Mabi, que vive a orillas del río desde hace cuatro años, confía en que su casa no se inundará, aunque reconoce que la gente con ganado puede estar más complicada. “Nunca se me inundó la casa. Si pasara sería la primera vez, pero no va a pasar. La gente con ganado puede que esté más complicada con la situación. Contra el agua no se puede hacer mucho, es imposible”, dice. Por el momento, en esa ciudad la crecida alcanzó los 9,42 metros, muy por encima del nivel de alerta de 7,50 y del de evacuación de 8,50 metros.

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