Alerta por el consumo de alcohol en la FNE: las señales que los adultos deben observar
Una psicóloga advirtió sobre el consumo de alcohol en la FNE y pidió a los adultos estar atentos a las señales y acompañar a los adolescentes.
Durante las semanas de la Fiesta Nacional de los Estudiantes, los adolescentes disponen de más tiempo libre y permisos, una combinación que puede elevar ciertas exposiciones. Así lo advirtió la psicóloga Valdéz Clinis, quien puso el foco en el consumo de alcohol en la FNE y en el rol de los adultos para prevenirlo.
La profesional señaló que algunos establecimientos educativos intensificaron el acompañamiento durante las actividades de los carroceros, y evaluó esas iniciativas como una herramienta de prevención. “Hay colegios que tuvieron más acompañamiento en los canchones, horarios más protegidos y demás, y eso es favorable”, sostuvo.
Valdéz Clinis explicó que esta época del año se caracteriza por mayores libertades y tiempo libre, lo que puede favorecer el consumo excesivo de alcohol, de otras sustancias o la permanencia prolongada fuera de los límites. Por eso remarcó el papel de las familias y de los adultos de referencia: “Es muy importante que los papás, los adultos y los otros significativos acompañen, estén atentos”.
La psicóloga reconoció que seguir de cerca las salidas de los adolescentes representa un esfuerzo extra para muchas familias, aunque consideró que organizarse reduce riesgos. “A veces es cansador para un papá que está agobiado del trabajo tener que salir, volver, pero es una medida de cuidado”, afirmó. Entre las alternativas propuso coordinar los traslados entre distintos hogares: “Si salen, yo los busco, hacemos pool con otros papás. Sería una recomendación básica también a tener en cuenta”.
El cuidado, agregó, también debe construirse entre los propios jóvenes. Mencionó como ejemplo la figura del conductor designado, es decir, quien queda al volante y no bebe alcohol.
Otro de los ejes que abordó fue la influencia de las redes sociales y los desafíos que circulan entre adolescentes. “Las redes sociales vienen a confirmar esta hipótesis del mundo de la inmediatez”, planteó, y advirtió que el consumo puede volverse una forma de identificación, ya sea mediante el alcohol, la ropa, los teléfonos u otros objetos. Según dijo, muchos challenges o desafíos tienen cierto nivel de riesgo cuando se los analiza con detenimiento, y en el afán de cumplir expectativas los jóvenes se exponen sin advertirlo. Entre las consecuencias posibles mencionó la viralización de imágenes o videos y la reproducción de conductas riesgosas.
La especialista indicó que el abordaje actual de los consumos problemáticos también apunta a la reducción de riesgos y daños. “Nosotros somos una sociedad de consumo. El tema es hacer uso de las cosas y no abuso”, afirmó. Sobre el alcohol enumeró prácticas para disminuir riesgos: “Si vamos a tomar alcohol, un vaso de agua también, haber comido antes algo, estar con otros, nunca en soledad”. Aclaró que este enfoque no promueve el consumo, sino que busca reconocer situaciones y trabajar para reducir sus consecuencias negativas.
Valdéz Clinis también se refirió al uso creciente de herramientas de inteligencia artificial para consultas personales. “El uso de la inteligencia artificial a veces pareciera que nos da la data importante, clave para hacer algunas cosas, pero a veces es medio engañosa porque no nos conoce tanto como nos conoce mi amigo, mi mamá, mi papá, mi profe o el profesor del colegio”, sostuvo. Agregó que esas herramientas brindan recomendaciones que parecen personalísimas, aunque no son tan personalizadas.
Desde el plano psicológico, explicó que una conducta excesiva puede funcionar como un mensaje dirigido al entorno. “Cualquier situación de consumo excesivo, cualquier acción de más, es como una manera de dirigir un mensaje al otro”, afirmó. Aclaró que no toda conducta implica una situación de riesgo grave, pero consideró fundamental prestar atención a los cambios. “Somos seres vinculares, seres que estamos en el lazo con el otro. Inevitablemente dirigimos un mensaje consciente o inconsciente a ese otro para que haga algo al respecto: para que me cuide, para que me invite, para que me converse, para que me mire”, explicó.
Por último, insistió en la importancia de observar, preguntar y generar espacios de confianza con los adolescentes. “Deberíamos dirigir un poco más la mirada y estar alerta a ciertos cambios de conducta, situaciones de consumo y demás. ¿Qué está pasando? ¿Me acerco? ¿Converso?”, planteó. Y cerró con una recomendación para las familias y los grupos de pares: “Hacer una red de cuidado entre todos”.





