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Argentina registra 14 suicidios por día: la prevención del suicidio y dónde pedir ayuda

Argentina registró 5.209 muertes por suicidio en 2025, unas 14 por día. La prevención del suicidio y el diálogo son claves: dónde pedir ayuda en Jujuy.

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Redacción
10 de septiembre, 2026 · 20:01 · 4 min de lectura
Argentina registra 14 suicidios por día: la prevención del suicidio y dónde pedir ayuda

En 2025, Argentina contabilizó 5.209 muertes por suicidio, lo que representa un promedio de 14 casos por día. La tasa nacional, además, marcó su valor más alto desde que comenzó la serie en 2016: pasó de 9,7 suicidios cada 100 mil habitantes en 2024 a 11,8 cada 100 mil en 2025. Según los datos nacionales, las muertes por esta causa durante el año pasado superaron la suma de las provocadas por accidentes viales y homicidios.

La prevención del suicidio encuentra en el diálogo una herramienta central. Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que apunta a reducir el silencio y el estigma que suelen rodear estas situaciones, y a facilitar que las personas puedan expresar lo que atraviesan y pedir ayuda. Conversar sobre el tema también permite reconocer señales de alerta y brindar acompañamiento a tiempo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya que el suicidio es un fenómeno multicausal, atravesado por factores individuales, sociales y culturales, y que puede prevenirse con acciones de apoyo, detección temprana y acceso a atención adecuada.

Con ese contexto, especialistas y organismos de salud insisten en que abordar la problemática con información, sin estigmatizar ni minimizar el sufrimiento, puede resultar clave para que quienes atraviesan una situación crítica no lo hagan en soledad.

La OMS estima que, por cada persona adulta que muere por suicidio, más de 20 realizan un intento. Si esa relación se tomara como referencia para las 5.209 muertes registradas en el país durante 2025, equivaldría a más de 104.000 intentos en un año, unos 285 por día. Se trata de una estimación basada en la relación planteada por el organismo y no de un registro directo de intentos ocurridos en Argentina.

A nivel mundial, la OMS señala que más de 720 mil personas mueren por suicidio cada año.

Las diferencias entre provincias fueron marcadas en 2025. Entre Ríos tuvo la tasa más alta, con 20,8 suicidios cada 100 mil habitantes, seguida por San Luis, con 18,9, y Salta, con 17,4. En el otro extremo quedaron Río Negro, con 6,5; Neuquén, con 7,8; Ciudad de Buenos Aires y Corrientes, con 8; Misiones, con 8,7; y Jujuy, con 9,3 suicidios cada 100 mil habitantes. La provincia de Buenos Aires concentró la mayor cantidad absoluta, con 1.977 muertes, aunque su tasa fue de 11,9 cada 100 mil habitantes.

En Jujuy, quienes necesiten ayuda pueden comunicarse las 24 horas con la atención telefónica de Salud Mental al 0800 888 4767, donde un operador dará aviso al psicólogo de guardia, que llamará al consultante para brindar consulta, orientación, contención y coordinación para el inicio de un seguimiento o tratamiento. Las emergencias en salud mental del Same 107 también cuentan con un equipo psicosocial de asistencia. Además, funcionan la guardia de Salud Mental del hospital Wenceslao Gallardo, en Palpalá; la del hospital Pablo Soria; y cualquier Centro de Atención Primaria de la Salud. La Secretaría de Salud Mental y Adicciones del Ministerio de Salud atiende en el 4245541, y también se puede acceder al botón de Salud Mental mediante un link.

Entre las señales de alerta se encuentran hablar acerca del suicidio, con afirmaciones como «voy a matarme», «quisiera estar muerto» o «desearía no haber nacido»; obtener los medios para atentar contra la propia vida, como conseguir un arma o almacenar pastillas; el retraimiento de la vida social y el deseo de estar solo; los cambios de humor, como pasar de la euforia un día a la profunda desazón al siguiente; la preocupación por la muerte, por el hecho de morir o por la violencia, la desesperanza o la impotencia ante una situación, o el aumento del consumo de alcohol o drogas; los cambios en la rutina normal, por ejemplo en la alimentación y en los horarios de sueño; y regalar las pertenencias o dejar los asuntos en orden cuando no hay motivos lógicos para hacerlo, o despedirse de las personas como si la despedida fuera definitiva.

Las recomendaciones de prevención apuntan a motivar desde casa, desde la escuela y desde cada espacio a que las personas hablen sobre cómo se sienten; fomentar amistades y relaciones saludables, para que aprendan a manejar situaciones de estrés y dificultad y desarrollen habilidades para afrontar los problemas; y estar atentos como forma de acompañar, entendiendo que el diálogo no es un interrogatorio sino una herramienta para compartir un momento con el otro. Si la persona no accede a realizar un tratamiento, no hay que obligarla: se debe seguir acompañando, mientras uno mismo realiza una consulta con un profesional.

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