Broma en aeropuerto Jujuy genera escándalo en Gimnasia y Esgrima

By
5 Min Read

Una nueva situación de controversia sacudió a la institución deportiva jujeña cuando se produjo una broma en el aeropuerto de Jujuy que terminó con consecuencias inesperadas. El defensor Emiliano Endrizzi, integrante del plantel de Gimnasia y Esgrima de Jujuy bajo la dirección técnica de Hernán Pellerano, protagonizó un incidente que rápidamente se convirtió en noticia de alcance nacional y generó una exposición mediática sin precedentes para el club del barrio Luján.

Momentos antes de que la aeronave despegara desde el terminal jujeño, el futbolista catamarqueño realizó una broma dirigida hacia sus compañeros de viaje que se encontraban en las proximidades de su asiento. Lo que comenzó como una situación jocosa entre integrantes de la delegación oficial rápidamente cambió de cariz cuando otros pasajeros comprendieron la magnitud de lo que estaba sucediendo. Sin demora alguna, el personal de seguridad aeroportuaria se aproximó al jugador, le comunicó sobre el incidente y procedió a esposarlo para llevarlo detenido de la terminal.

La imagen del futbolista detenido circuló por los medios de comunicación nacionales en cuestión de minutos, generando titulares que señalaban: “Emiliano Endrizzi, jugador de Gimnasia y Esgrima de Jujuy detenido”. Aunque muchos conocedores del deportista enfatizaban que se trataba únicamente de una broma realizada en un contexto completamente inapropiado, la viralización de la noticia fue inevitable. El incidente constituye una clara violación a la Ley 26.102 de seguridad aeroportuaria, que tipifica como delito la intimidación pública en espacios aéreos, por lo que el defensor deberá responder individualmente ante las autoridades competentes.

La respuesta institucional de Gimnasia y Esgrima de Jujuy evidenció una falta de coherencia en la comunicación durante momentos críticos. Mientras un reducido grupo de dirigentes debatía internamente las acciones a tomar, el presidente del club, Walter Morales, se comunicó con medios nacionales emitiendo un cuasi veredicto que reflejó nuevamente la ausencia de cintura dirigencial. Morales optó por alejarse del escándalo y coordinó con su equipo de prensa una conferencia de prensa en el Estadio 23 de agosto que fue suspendida tras unos breves minutos.

El comunicado oficial resultó particularmente severo con el jugador de la institución. La dirigencia se deslindó completamente de responsabilidad respecto a Endrizzi y nunca mencionó un acompañamiento legal mediante los abogados del club, ni tampoco brindó apoyo emocional alguno para un trabajador de la organización. Según confirmaron fuentes cercanas, tampoco existió un acercamiento hacia la familia del futbolista en las horas posteriores al incidente. Sin embargo, la institución posee una responsabilidad civil considerable, ya que en el momento de los hechos Endrizzi cumplía funciones como jugador profesional y formaba parte de la delegación oficial, circunstancia que podría permitir argumentar que el hecho ocurrió en ocasión de su actividad laboral.

La conducta de Endrizzi fue indudablemente desafortunada, especialmente considerando que el aeropuerto de Jujuy había experimentado una situación similar durante la misma semana. No obstante, la broma en el aeropuerto de Jujuy volvió a exponer la deficiente manera en que la institución comunica en momentos de crisis. Las repercusiones fueron tan significativas que el agente de prensa del club debió bloquear los comentarios en las redes sociales debido a los intensos ataques dirigidos hacia Morales y su equipo directivo.

Resulta relevante señalar que los principios enunciados en el comunicado no fueron aplicados consistentemente en el pasado. Cuando el entonces secretario del club, Leandro Meyer, irrumpió en el vestuario de la terna arbitral como patrón de estancia, dejando una imagen pálida de la institución, la respuesta fue radicalmente diferente. Morales incluso mencionó públicamente la posibilidad de rescindir el contrato de Endrizzi, algo que internamente nunca fue discutido entre los dirigentes más reflexivos. Estos sabían que en esos momentos solo existían dos acciones prioritarias: facilitar que la delegación viajara hacia Buenos Aires en el menor tiempo posible y proporcionar herramientas legales y emocionales al jugador y su familia para atravesar ese complicado momento. Lamentablemente, ninguna de estas acciones se concretó.

La broma en el aeropuerto de Jujuy dejó nuevamente en evidencia las inconsistencias en la gestión comunicacional de la institución deportiva jujeña durante situaciones que requieren sensibilidad y coherencia institucional.