Caída del consumo en panaderías de Jujuy

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La crisis económica golpea fuerte a las panaderías de la provincia. La baja sostenida de las ventas obligó a muchos establecimientos a reducir su producción diaria, mientras que el aumento de tarifas y de insumos como la harina eleva los costos y afecta la rentabilidad del sector.

Matías, vendedor de una panadería en San Salvador de Jujuy, declaró a la prensa que la disminución del consumo se nota a diario en la cantidad de productos que los clientes llevan. “Se lo ve en el día a día, constantemente, en productos que antes llevaban en una cantidad mucho mayor. Ahora se redujo a un consumo más minorista y la gente busca más los precios”, señaló.

El menor poder adquisitivo, la caída del nivel de gasto y el encarecimiento de la producción configuran un panorama difícil para una de las actividades tradicionales de la economía argentina.

El vendedor también indicó que las promociones se volvieron clave al momento de decidir una compra. “Siempre que hay una oferta, la gente la busca y la aprovecha. Es algo que se ve constantemente ahora”, agregó.

Según su relato, antes las familias adquirían pan de manera cotidiana y en mayores cantidades, pero esa costumbre cambió. “No es como antes, cuando en el día a día se buscaba mucho, por ejemplo, el mignon de todos los días. No se ve tanto ese consumo como antes”, explicó.

El Mundial 2026 generó algunos picos de movimiento, especialmente cuando las personas se reúnen para compartir una picada o un asado. Sin embargo, las ventas dependen cada vez más de situaciones puntuales y dejaron de ser estables. “Hay momentos de bajas y momentos de altas, algo que antes no se veía. Antes era constante”, sostuvo.

Entre los productos más perjudicados están los bizcochos y las facturas. Desde la panadería intentan recuperar esas ventas con alternativas para los clientes. “Los bizcochos, sobre todo, se venden menos. Estamos buscando levantar otra vez esas ventas porque se ve que la gente dejó de consumirlos”, afirmó Matías.

En cuanto a las facturas, los consumidores ya no suelen comprar una o dos docenas, sino que eligen cantidades más pequeñas. “Ahora buscan media docena o compran por unidad. La gente lleva lo justo y necesario en comparación con antes”, manifestó.

También cambió la forma de comprar pan. Mientras antes los clientes pedían medio kilo o un kilo, actualmente indican un monto de dinero o llevan la cantidad exacta que necesitan. “Antes venían a buscar en cantidad. Si sobraba, no pasaba nada, se consumía al otro día o se usaba. Ahora llevan más calculado”, explicó.

Como ejemplo, mencionó que algunas personas compran tres mignones y la cantidad justa de fiambre para preparar un solo sándwich durante la merienda. “No sucede en todos los casos, pero pasa mucho. En comparación con el año pasado y con otros años, se observa una reducción en el consumo de la gente”, agregó.

De acuerdo con la percepción del trabajador, el consumo disminuyó entre un 30% y un 40% en comparación con el año anterior. Aunque en algunos momentos se registra una leve reactivación, la recuperación todavía no logra sostenerse. “A veces parece que quiere volver a moverse y eso se ve en la gente, pero hay momentos de bajas y de altas. Antes el consumo era constante”, concluyó.

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