La aprehensión del principal sospechoso en la muerte del vigilante Abraham Maldonado (73) no solo permitió esclarecer ese crimen que impactó a la comunidad de Palma Sola, sino que también sacó a la luz una operación delictiva de gran envergadura dedicada al hurto y comercialización ilegal de bienes en la región.
Las diligencias de allanamiento fueron autorizados y supervisados por la institución fiscal, bajo la dirección del fiscal Matías Mora García. En las tareas participaron los ayudantes fiscales Mariana Subelza, quien trabajó en Palma Sola, y Mauro Cabrera, que coordinó las acciones en San Salvador de Jujuy. Ambos supervisaron las operaciones de vigilancia, seguimiento y ejecución de las medidas ordenadas por la justicia.
Durante los procedimientos ejecutados en una propiedad del barrio 17 Viviendas de Palma Sola y en otra ubicada en el barrio San Pedrito de la capital, los efectivos incautaron una cantidad sorprendente de artículos. La mayoría de estos elementos habían sido denunciados como robados en diversos hechos delictivos perpetrados en Palma Sola y zonas aledañas.
El material secuestrado incluye armas de fuego, réplicas de armas, un revólver calibre .22, municiones, pasamontañas, guantes, cuchillos, herramientas cortantes, teléfonos celulares variados, chips de telefonía, equipos de comunicación, televisores, computadoras, notebooks, motosierras, motoguadañas, bicicletas, electrodomésticos, compresores, mochilas pulverizadoras, parlantes, linternas, cascos, relojes, llaves, controles remotos y maquinaria de diversa índole.
Lo que más sorprendió a los investigadores fue la forma en que estaban organizados los bienes. Gran parte del material se hallaba clasificado y guardado en un área cerrada con candado, lo que sugiere que el domicilio funcionaba como centro de acopio de mercadería hurtada. Según las pesquisas, el detenido se desplazaba regularmente entre Palma Sola y San Salvador de Jujuy, donde presuntamente intentaba vender o distribuir los objetos sustraídos. El quiebre en la investigación llegó cuando los pesquisadores rastrearon conversaciones en aplicaciones de mensajería, donde se ofrecía una bomba de agua que había sido robada a la víctima del homicidio. Este hallazgo permitió identificar al sospechoso y solicitar las órdenes judiciales correspondientes.
Todos los artículos incautados fueron trasladados a la Seccional Nº 36, donde los afectados continúan presentándose para identificar y recuperar sus pertenencias. Mientras tanto, la Fiscalía analiza la posibilidad de incorporar nuevas acusaciones relacionadas con robos múltiples cometidos en la zona.



