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Carrera docente: la estabilidad tarda 15 años y el salario máximo llega a los 45

La carrera docente en Argentina: la estabilidad tarda 15 años y el salario máximo llega después de los 45. Un informe revela diferencias por provincia y

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Redacción
5 de septiembre, 2026 · 12:05 · 4 min de lectura
Carrera docente: la estabilidad tarda 15 años y el salario máximo llega a los 45

La carrera docente en Argentina presenta un panorama complejo: la estabilidad laboral puede demorar unos 15 años y el salario más alto se alcanza recién después de los 45 años, según un informe reciente. El estudio, que analiza la situación del sector, revela que la progresión profesional es gradual y con marcadas diferencias entre jurisdicciones.

Entre los 30 y 39 años, el 40% de los docentes ya logró la titularidad, mientras que otro 39% continúa como suplente. En el tramo de 40 a 49 años, la titularidad asciende al 61%, aunque casi cuatro de cada diez todavía no alcanzaron esa condición. En promedio, pasan unos 15 años entre el primer trabajo frente al aula y la consolidación de la titularidad.

El acceso a cargos directivos se concentra en las últimas etapas de la trayectoria profesional: estos puestos recién comienzan a aparecer cerca de los 50 años y representan solo alrededor del 10% del total, lo que limita las posibilidades de ascenso. El informe señala que el desarrollo profesional sigue organizado principalmente de manera vertical: para crecer, el docente suele tener que dejar el aula y pasar a funciones directivas o de supervisión. Son escasas las opciones de una carrera horizontal que permita asumir mayores responsabilidades o mejorar condiciones laborales sin abandonar la enseñanza directa.

En Argentina no existe una única carrera docente nacional. Cada provincia y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tienen sus propios estatutos y reglas, lo que genera diferencias en condiciones de ingreso, sistemas de puntaje, antigüedad, títulos, concursos y posibilidades de ascenso. De los 24 estatutos analizados, 9 datan de las décadas de 1950 y 1960, 3 de los años 70, 7 de los 80, 2 de los 90 y solo 3 fueron creados a partir del año 2000, aunque todos tuvieron modificaciones posteriores.

Nueve jurisdicciones establecen una edad máxima para comenzar a ejercer la docencia, con límites que van desde los 35 hasta los 50 años, en algunos casos con excepciones por antigüedad previa. Una vez dentro del sistema, la progresión depende principalmente de los sistemas de puntaje, que consideran antigüedad, títulos, formación académica, capacitaciones, concepto profesional, producción académica y desempeño en contextos desfavorables.

El informe también describe el perfil de quienes están frente a las aulas de sexto grado de primaria: el 89,5% son mujeres y el 10,5% son varones, lo que confirma la fuerte feminización de la profesión. Por edades, el 30% tiene entre 30 y 39 años, el 33,9% entre 40 y 49, solo el 8,5% tiene menos de 30 y apenas el 1,3% menos de 25. En cuanto a la formación, el 95,6% realizó su carrera inicial en un instituto superior de formación docente, frente al 2,7% que estudió en una universidad.

El salario docente evoluciona con la trayectoria: tomando como base el ingreso promedio entre los 18 y 24 años, es 42% mayor entre los 25 y 34 años, y alcanza su máximo entre los 45 y 54 años, cuando resulta 93% superior al ingreso del grupo inicial. Sin embargo, el estudio aclara que esto no significa que los salarios docentes sean más altos que los de otros trabajadores en valores absolutos; la diferencia refleja cuánto aumenta el ingreso respecto del propio salario inicial, impulsado por antigüedad, mayor dedicación horaria, titularización o acceso a cargos superiores.

Anabella Díaz, profesora de Lengua y Literatura y formadora de docentes, sintetizó uno de los principales cuestionamientos del informe: “La progresión profesional docente descansa principalmente en la antigüedad y en la acumulación de antecedentes”. También destacó las limitadas posibilidades de crecimiento para quienes desean continuar frente al aula: “El desarrollo profesional está pensado sobre todo en sentido vertical —hacia la dirección, cuyos cargos representan apenas el 10% del total— y son muy pocas las jurisdicciones que abrieron alternativas de carrera horizontal”. Para Díaz, uno de los desafíos es “acortar el camino a la estabilidad y construir reconocimiento para quienes eligen quedarse enseñando”.

El informe también plantea dificultades para atraer y retener nuevos profesionales. Martín Salvetti, docente y exsecretario de Educación de Lomas de Zamora, consideró que existen áreas donde es necesario incorporar personas con conocimientos específicos que también pueden trabajar en sectores productivos y tecnológicos. “Si queremos atraerlos y lograr que encuentren en la docencia un proyecto profesional, necesitamos una carrera que genere incentivos y ofrezca posibilidades reales de crecimiento sin abandonar el aula”, expresó. Por su parte, Emmanuel Lista señaló que en varias provincias existe una amplia oferta de profesorados de primaria y un número elevado de docentes egresados, mientras que los más jóvenes encuentran dificultades para entrar al sistema o comienzan mediante suplencias.

El debate planteado por el trabajo apunta no solo a la estabilidad laboral, sino también a cómo construir una carrera que permita crecer profesionalmente durante toda la trayectoria sin que la única alternativa sea pasar a un cargo de conducción. Para más información sobre educación y noticias nacionales, seguí leyendo.

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