Celular al volante: el 77% sabe que es peligroso, pero el 42% no hace nada para evitarlo
Una encuesta revela que el 77% sabe que usar el celular al volante es peligroso, pero el 42% no hace nada para evitarlo mientras conduce.
Un informe difundido por la Defensoría del Pueblo bonaerense, en el marco de la campaña “Desconectá para conectar”, puso el foco en la dependencia de las pantallas y en sus consecuencias. En ese contexto, uno de los datos más llamativos surge al analizar la seguridad vial: aunque el 77% de los conductores considera que usar el teléfono al volante es muy peligroso, el 42% admite que no toma ninguna medida para evitar hacerlo mientras conduce.
Especialistas advierten que la distracción multiplica por cuatro el riesgo de sufrir un siniestro vial. En ese sentido, María Cristina Isoba, presidenta de Luchemos por la Vida, señaló que el teléfono se está convirtiendo en un problema grave para la seguridad vial, ya que disminuye los niveles de atención necesarios para conducir.
De acuerdo con los datos difundidos, manejar con el celular puede multiplicar por cuatro el riesgo de sufrir un siniestro, incluso cuando se utiliza el sistema de manos libres. Hablar por teléfono reduce la concentración, puede aumentar el tiempo de reacción y afectar la capacidad para mantener una distancia segura con otros vehículos. El riesgo se incrementa aún más al leer o escribir mensajes, porque durante esos segundos el conductor deja de prestar atención al camino.
El problema, sin embargo, no se limita al tránsito. El relevamiento indica que el 37% de los encuestados utiliza su celular más de seis horas por día, mientras que un 36% reconoce tener un uso problemático o desmedido. Además, el 30% considera que el teléfono afecta negativamente su vida social y el 31% de los estudiantes afirma que perjudica su rendimiento en clase.
El informe señala también que Argentina se encuentra entre los países con mayor cantidad de horas frente a pantallas durante el tiempo que las personas permanecen despiertas.
En materia vial, el desafío está en transformar la percepción del peligro en un cambio concreto de conducta: guardar el celular y evitar utilizarlo mientras se conduce, además de reforzar los controles para reducir una distracción que puede terminar en un siniestro.





