La nadadora jujeña Cintia Zelaya consiguió un hito deportivo de gran relevancia al clasificar para el Campeonato Mundial de Aguas Abiertas, un objetivo que persigue desde su infancia. La clasificación mundial de natación representa para ella mucho más que una simple competencia deportiva, ya que debe entrenar y competir mientras convive con la fibromialgia, una enfermedad crónica que padece desde los veintidós años de edad.
El logro de Cintia se concretó en la ciudad de Córdoba, donde se disputó el torneo denominado «Ocean Man Argentina», una competencia que se realiza en diferentes países alrededor del mundo. En esta oportunidad, la nadadora participó en la categoría Máster C, correspondiente a mujeres de cuarenta a cuarenta y nueve años, y finalizó en la séptima posición general. Los diez primeros competidores de cada categoría obtienen automáticamente su pase hacia el Campeonato Mundial, lo que permitió que Cintia asegurara su participación en esta instancia internacional.
Sin embargo, la representante de la Fundación Acuática enfrenta ahora un desafío económico considerable para poder viajar hacia la República Dominicana, donde se llevará a cabo el evento mundial. Los gastos de pasajes aéreos para ella y su fisioterapeuta, quien debe acompañarla debido a su condición de salud, han aumentado significativamente. Hace apenas dos semanas, el costo estimado era de dos mil dólares estadounidenses, pero actualmente ha ascendido a aproximadamente dos mil quinientos dólares. A estos montos se suman los gastos de hospedaje, inscripción en la competencia y otros costos operativos necesarios para su participación.
Ante esta situación, Cintia ha apelado a la solidaridad de los jujeños y potenciales patrocinadores para recaudar los fondos necesarios. Actualmente, se encuentra vendiendo rifas y recibiendo contribuciones mediante transferencias bancarias de personas que desean apoyar su proyecto. La nadadora ha manifestado su gratitud por cada aporte recibido, aunque reconoce que aún se encuentra distante de alcanzar el presupuesto total requerido. Quienes deseen colaborar pueden contactarla directamente a través de la Fundación Acuática, ubicada en la Sirio Libanesa, o comunicarse al número de teléfono 388-575-3495.
El entrenamiento de Cintia representa un desafío cotidiano debido a la fibromialgia, enfermedad que le causa dolor generalizado en el cuerpo. Cada mañana se levanta con rigidez muscular y molestias que dificultan sus movimientos básicos, pero aun así se dirige a entrenar a las ocho de la mañana en la pileta. Su entrenador ha demostrado una paciencia excepcional, adaptando constantemente la planificación de los ejercicios según las limitaciones que presenta en cada sesión. Durante los últimos dos meses, ha intensificado su preparación asistiendo tanto a la pileta como al gimnasio, donde trabaja en el fortalecimiento muscular que le ayuda a controlar los síntomas de su enfermedad.
Cintia padece fibromialgia desde hace veintidós años, actualmente con cuarenta y cuatro años de edad. Ha optado por no consumir medicación específica, ya que considera que los tratamientos farmacológicos disponibles no son adecuados para su organismo y generan problemas intestinales adicionales. En su lugar, ha adoptado un enfoque basado en la dieta y el ejercicio físico para controlar los síntomas. La nadadora ha destacado que su fortaleza mental juega un papel fundamental en su capacidad para competir, ya que logra disociar el dolor causado por la fibromialgia del dolor muscular derivado del entrenamiento intenso, permitiéndole continuar adelante con determinación.
La historia de Cintia Zelaya constituye un ejemplo extraordinario de superación y perseverancia. Su capacidad para transformar el dolor crónico en motivación deportiva demuestra que no existen límites cuando existe una pasión genuina por alcanzar los objetivos propuestos. Ahora busca el apoyo necesario de la comunidad jujeña para poder representar dignamente a la provincia y al país en el Campeonato Mundial de Aguas Abiertas. Su participación en esta clasificación mundial de natación no solo significaría un logro personal, sino también una oportunidad para visibilizar la capacidad de las personas con enfermedades crónicas para alcanzar metas deportivas de alto nivel.
