La Policía Federal Argentina logró desmantelar una organización criminal que se dedicaba al tráfico de estupefacientes entre las provincias de Salta y Córdoba. En el marco de la investigación denominada «Operación Cascote Blanco», los efectivos federales secuestraron más de 157 kilogramos de cocaína, marihuana, armas de fuego, vehículos y dinero en efectivo. El caso cobró relevancia provincial al identificarse que el principal conductor del camión utilizado para el transporte de drogas era oriundo de la localidad jujeña de Yuto.
La investigación tuvo su origen en la denuncia presentada por un arrepentido, quien proporcionó información detallada sobre el funcionamiento de la estructura delictiva. Según los datos revelados, la organización utilizaba un camión cargado con piedras y cascotes como método de camuflaje para transportar grandes volúmenes de clorhidrato de cocaína. Los investigadores federales, mediante tareas de inteligencia y autorización judicial para realizar escuchas telefónicas, lograron establecer el modus operandi de la banda y detectaron un nuevo traslado de mercancía ilícita que se realizaría desde la ciudad salteña de San Ramón de la Nueva Orán hacia la provincia de Córdoba.
El operativo principal se ejecutó sobre la Ruta Nacional 34, específicamente en la zona de Pichanal, donde los efectivos federales interceptaron primero a una camioneta que cumplía la función de «puntero», es decir, encargada de alertar a los integrantes de la banda sobre posibles controles policiales. Posteriormente, los agentes detuvieron al camión que transportaba la droga. Durante la inspección minuciosa del vehículo, los federales descubrieron un compartimiento oculto ubicado en la batea del camión, donde se encontraban los ladrillos de cocaína identificados con la marca del Delfín.
Tras el procedimiento realizado en la Ruta Nacional 34, la jueza Sandra Arroyo Salgado, del Juzgado Federal N°1 de San Isidro, ordenó la ejecución de múltiples allanamientos simultáneos. Cuatro de estos procedimientos se llevaron a cabo en la localidad jujeña de Yuto, en domicilios ubicados en las calles Rivadavia, San Juan, Mariano Moreno y en el barrio Jardín. En estas operaciones realizadas en territorio jujeño, los investigadores secuestraron 73 panes de marihuana, cogollos de cannabis, plantas de marihuana en diferentes estados de crecimiento, armas de fuego de distintos calibres, municiones, teléfonos celulares, balanzas de precisión y grandes sumas de dinero tanto en pesos como en dólares estadounidenses.
Durante el desarrollo de los allanamientos en Jujuy fue detenida una mujer que mantenía vínculos directos con uno de los conductores que se encontraba bajo investigación. La causa continúa siendo tramitada por el Juzgado Federal N°1 de San Isidro bajo la acusación de infracción a la Ley 23.737, que regula las sustancias controladas en la República Argentina. Los investigadores federales continúan trabajando para determinar la magnitud total de la organización criminal y para identificar a otros posibles integrantes de la estructura narco que aún no han sido identificados.
Este caso representa un importante golpe contra el narcotráfico regional y demuestra la coordinación entre las fuerzas de seguridad federales y la justicia para combatir el tráfico de drogas. La banda narco desarticulada operaba con una estructura sofisticada que incluía vehículos de apoyo, sistemas de comunicación encriptados y compartimientos especiales para ocultar la mercancía. La investigación pone de manifiesto cómo las organizaciones criminales utilizan provincias como Jujuy como puntos de operación para sus actividades ilícitas, lo que ha generado una mayor presencia de operativos de control en las rutas principales de la región.
