Un descubrimiento perturbador conmocionó a la provincia de Jujuy tras hallarse los restos de alrededor de setenta vicuñas sin vida en el paraje denominado Ekar, ubicado en el departamento de la Rinconada. El macabro hallazgo de caza furtiva en Jujuy fue detectado durante un patrullaje de rutina realizado por efectivos policiales en las proximidades de la laguna de Vilama, una zona caracterizada por su difícil acceso y condiciones climáticas extremadamente adversas.
De acuerdo con los reportes proporcionados por autoridades del Ministerio Público de la Acusación, los ejemplares presentaban evidentes marcas de haber sido ejecutados mediante disparos de arma de fuego. Los cuerpos se encontraban dispersos en quince sectores distintos del terreno, lo que sugiere una operación coordinada y deliberada. Los responsables de esta matanza procedieron posteriormente a despojar a los animales de sus cueros de manera clandestina, dejando abandonados la mayoría de los cadáveres. Del total de setenta vicuñas localizadas, únicamente doce conservaban intacta su piel.
Los investigadores estimaron que los hechos ocurrieron de forma escalonada durante un período comprendido entre veinte y treinta días previos al descubrimiento, basándose en el avanzado estado de descomposición de los restos encontrados en el terreno. Este análisis temporal resulta fundamental para reconstruir la cronología de los eventos y establecer responsabilidades en este caso de caza furtiva en Jujuy.
Durante la inspección minuciosa de la escena, los uniformados identificaron rastros de motocicletas que atravesaban la zona. Al seguir estas huellas de neumáticos, los investigadores llegaron directamente hasta los hitos fronterizos número cinco y cinco bis, que marcan el límite internacional entre la provincia de Jujuy y el departamento de Potosí en Bolivia. Este hallazgo resultó determinante para formular la hipótesis principal de la investigación.
Las autoridades jujeñas sostienen que los responsables serían cazadores furtivos de origen extranjero que ingresaron ilegalmente al territorio argentino a través de pasos no habilitados ubicados en la frontera. Tras perpetrar la matanza y el faenamiento clandestino de los animales, los presuntos delincuentes se habrían replegado nuevamente hacia territorio boliviano, aprovechando el conocimiento de rutas alternativas en una región de geografía compleja.
Ante la complejidad que representa investigar un delito ambiental de esta magnitud en una zona limítrofe, las autoridades provinciales ya iniciaron gestiones coordinadas con la policía de Villazón para organizar operativos conjuntos que permitan identificar y capturar a los responsables en el corto plazo. Esta estrategia de cooperación transfronteriza busca fortalecer los controles en ambos lados de la frontera y prevenir futuras incursiones de cazadores furtivos que atenten contra la fauna silvestre protegida de la región.
La caza furtiva en Jujuy representa una amenaza significativa para la conservación de las vicuñas, especie nativa de los Andes que requiere protección especial. Las autoridades ambientales y judiciales continuarán trabajando en la investigación de este caso para esclarecer todos los detalles y garantizar que los responsables enfrenten las consecuencias legales correspondientes por los delitos cometidos contra la fauna silvestre.
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