El dólar mayorista superó los $1500 y el mercado analiza el impacto
El dólar mayorista superó los $1500 este lunes, con un avance diario de $11. Analistas analizan el impacto en las tasas y las expectativas del mercado.
El tipo de cambio mayorista atravesó este lunes el umbral de los $1.500, un nivel que venía siendo observado de cerca por los inversores. La cotización subió $11 (+0,7%) y se ubicó en $1.510, marcando su avance diario más pronunciado en aproximadamente tres meses.
El movimiento alcista también se reflejó en las cotizaciones financieras y paralelas, que mostraron una tendencia positiva. En este contexto, el dólar CCL alcanzó los $1.600, mientras los operadores siguen atentos a la evolución de las tasas de interés y a las próximas definiciones sobre la política cambiaria.
Por otro lado, el dólar minorista se mantuvo sin cambios en $1.530 en las pantallas del Banco Nación, desmarcándose parcialmente de la suba registrada en el segmento mayorista.
A pesar de la ruptura de la barrera de los $1.500, los analistas buscaron restarle dramatismo al hecho. Pablo Repetto, Head of Research de Aurum Valores, describió la suba como “una corrección relativamente normal” y señaló que no hay motivos para alarmarse. “Hoy podría estar un poco más alto todavía y seguiría siendo poco representativo”, expresó.
Al proyectar el margen de suba del dólar, Reschini estimó que el tipo de cambio real multilateral difícilmente enfrente una nueva apreciación. Según su análisis, el comportamiento del dólar nominal estará condicionado por la inflación doméstica e internacional. “Ahí juega la inflación local, pero también internacional”, afirmó.
Gabriel Caamaño, director de Outlier, opinó que la flexibilización del límite de $1.500 debería tener un efecto positivo sobre las tasas. El economista sostuvo que el nuevo escenario cambiario “debería aflojar la tasa en pesos y su volatilidad” y destacó que los primeros signos de ese proceso ya se observaron hacia el final de la semana pasada.
La estrategia oficial de sostener el dólar por debajo de los $1.500 había generado expectativas de una eventual depreciación del peso, con consecuencias directas en la tasa de interés. Por eso, Caamaño consideró que relajar ese límite puede contribuir a descomprimir el mercado. “Al igual que con el ‘techo’ anterior en $1.400, relajar un poco el límite de $1.500 ayuda también a que la tasa comprima”, concluyó.





