Un residente de Perico se convirtió en víctima de una operación delictiva coordinada a través de la aplicación de mensajería WhatsApp, perdiendo la suma de un millón de pesos tras caer en una trampa de extorsión y fraude. El caso fue denunciado ante las autoridades competentes, quienes ahora investigan los detalles de esta maniobra criminal que afectó al ciudadano jujeño.
Según información recopilada, todo comenzó cuando el damnificado empezó a recibir comunicaciones desde un número telefónico originario de Buenos Aires. El remitente se identificaba como representante de una plataforma digital de servicios para mayores de edad y le reclamaba el pago de una penalidad, alegando que la víctima había solicitado encuentros sin concretar la presentación. La estafa WhatsApp escaló rápidamente en agresividad, con el estafador llegando a proferir amenazas sobre presentarse personalmente en el domicilio del afectado si no cancelaba la deuda.
Bajo el estrés generado por las intimidaciones y el miedo a las consecuencias, el vecino de Perico accedió a realizar una transferencia bancaria por el monto exigido hacia una cuenta proporcionada por el delincuente. No obstante, apenas completada la operación, comenzó a surgir la sospecha de que había sido engañado, especialmente cuando el supuesto acreedor continuó solicitando montos adicionales de dinero, revelando así la verdadera naturaleza fraudulenta del esquema.
Consciente de haber sido víctima de un delito, el hombre se presentó en las oficinas de la Brigada de Investigaciones ubicada en Perico para formalizar su denuncia ante la justicia local. Los investigadores ahora trabajan en el esclarecimiento de los hechos y en la identificación del responsable de esta operación ilícita que resultó en pérdidas económicas significativas para el afectado.
Especialistas en noticias locales de Jujuy advierten que esta modalidad de estafa WhatsApp ha comenzado a proliferar en diferentes regiones del país. Los delincuentes utilizan argumentos relacionados con plataformas de citas o servicios para adultos como pretexto para intimidar a sus víctimas, quienes bajo presión psicológica terminan realizando transferencias bancarias que resultan irrecuperables. Las autoridades recomiendan desconfiar de mensajes amenazantes y verificar cualquier reclamo de pago a través de canales oficiales antes de realizar movimientos financieros.
La investigación continúa en manos de la justicia provincial, que busca determinar si el responsable forma parte de una red delictiva más amplia dedicada a este tipo de fraudes. Mientras tanto, se insta a la ciudadanía a mantener la guardia alta ante comunicaciones sospechosas en redes sociales y aplicaciones de mensajería, especialmente aquellas que incluyan amenazas o demandas de dinero.
