La provincia de Jujuy experimenta un incremento preocupante en los delitos cibernéticos que afectan principalmente a adultos mayores y adolescentes. Frente a esta situación, la ingeniera Patricia Moyata, especialista en ciberdelitos del Ministerio Público de la Defensa de Jujuy, ha proporcionado orientaciones fundamentales para que los ciudadanos protejan sus cuentas personales y eviten convertirse en víctimas de las estafas virtuales en Jujuy.
Una de las técnicas delictivas más comunes es el denominado “phishing”, mediante la cual los estafadores buscan obtener información personal y datos bancarios a través de engaños deliberados. Según explicó Moyata, los delincuentes utilizan estrategias manipuladoras que apelan a emociones como la urgencia, el temor o la ilusión de ganancia. “Los delincuentes lanzan el anzuelo para ver quién cae. Generalmente persiguen un objetivo económico y manipulan emociones”, señaló la profesional durante una entrevista.
Los delitos han evolucionado desde interacciones presenciales hacia el ámbito digital, donde los atacantes emplean llamadas telefónicas, mensajes de WhatsApp, redes sociales y sitios web fraudulentos para extraer información sensible. Para prevenir estas estafas virtuales en Jujuy, Moyata enfatizó que nunca debe compartirse información confidencial como contraseñas, tokens, códigos de seguridad, fotografías de rostro o detalles bancarios con terceros.
La especialista recomendó activar la autenticación de dos factores en todas las plataformas digitales. En el caso de WhatsApp, es posible generar un código de seis dígitos desde la configuración de seguridad que proporciona una protección adicional. Las aplicaciones bancarias y redes sociales también ofrecen sistemas de validación biométrica y códigos complementarios que fortalecen la seguridad de las cuentas. Asimismo, es fundamental utilizar contraseñas robustas que combinen letras mayúsculas, minúsculas, números y caracteres especiales, evitando datos predecibles como fechas de nacimiento o números de documento.
Otro riesgo significativo es el “pharming”, modalidad que consiste en la creación de páginas web falsas que replican la apariencia de instituciones bancarias, empresas o servicios oficiales. Los delincuentes frecuentemente modifican apenas una letra o número en el dominio para engañar a los usuarios desprevenidos. Moyata recomendó verificar siempre que los sitios web cuenten con protocolo https, donde la letra “s” indica seguridad, e ingresar directamente desde las aplicaciones oficiales en lugar de hacer clic en enlaces desconocidos. También sugirió prestar atención a los perfiles verificados y a los sellos de autenticidad en plataformas digitales.
Cuando se produce una estafa virtual, es crucial actuar con rapidez. Lo primero es bloquear inmediatamente las cuentas comprometidas, cambiar todas las contraseñas y comunicarse con la entidad bancaria correspondiente para evitar movimientos no autorizados o solicitudes de crédito fraudulentas. Es fundamental conservar todas las pruebas disponibles, incluyendo capturas de pantalla, números telefónicos de los estafadores, nombres de usuarios involucrados, mensajes, conversaciones y enlaces recibidos. “No hay que borrar nada y es importante realizar la denuncia correspondiente para que intervengan especialistas en informática forense”, explicó Moyata.
La especialista también alertó sobre la vulnerabilidad de menores y adolescentes en redes sociales, donde frecuentemente comparten información personal sin comprender los riesgos asociados. Los delincuentes utilizan técnicas de ingeniería social para recopilar datos sobre gustos, hábitos y emociones de los jóvenes. Detrás de perfiles falsos pueden ocultarse delitos graves como grooming, sexting o robo de identidad. Por esta razón, Moyata insistió en la importancia del diálogo constante entre padres y menores para acompañar responsablemente el uso de plataformas digitales. Para más información sobre delitos cibernéticos y medidas de seguridad, se recomienda consultar con las autoridades locales.


