Las autoridades locales iniciaron una investigación tras un incendio de considerables proporciones que afectó la localidad de Perico durante la madrugada del jueves 1º de enero. El siniestro consumió palmeras ubicadas en el predio de Carmo Lamas, en las inmediaciones de la avenida Malvinas Argentinas, en momentos en que la ciudad celebraba la llegada del nuevo año.
Según los primeros reportes, el fuego se originó aproximadamente a las 0.50 horas, cuando aún resonaban explosiones de cohetes en distintos sectores, a pesar de la prohibición municipal vigente. Testigos presentes en el lugar refirieron que jóvenes en motocicletas habrían soltado un globo aerostático incendiario que terminó cayendo sobre la vegetación completamente reseca, desencadenando la rápida propagación de las llamas.
La situación revistió extrema gravedad debido a la proximidad del Hospital Artual Zabala, ubicado a menos de 100 metros del lugar donde se registró el incendio. Esta cercanía generó una situación de alto riesgo para los pacientes internados, el personal sanitario y los equipos médicos del centro asistencial. El fuego también amenazó viviendas y otros bienes materiales en la zona.
Para contener el siniestro fue necesario un despliegue importante de recursos de emergencia. Tres dotaciones de bomberos acudieron al lugar, incluyendo una unidad proveniente de Monterrico. Además, personal policial motorizado y móviles de seguridad trabajaron coordinadamente durante horas para evitar que las llamas se propagaran hacia sectores adyacentes.
La ordenanza municipal que regula el uso de pirotecnia lleva años en vigencia y establece sanciones económicas significativas para quienes incumplan la normativa. Sin embargo, durante la madrugada del 1º de enero continuaron escuchándose explosiones de cohetes en múltiples puntos de la ciudad, lo que evidencia un incumplimiento generalizado de las disposiciones municipales.
Vecinos y autoridades expresaron su preocupación por la falta de respeto a las regulaciones vigentes. Muchos residentes señalaron que el episodio pudo haber terminado en una tragedia de mayores proporciones si las condiciones climáticas hubieran sido diferentes o si el fuego se hubiera propagado hacia sectores más densamente poblados. Desde diversos sectores se reclama que las sanciones sean efectivas y que se intensifique el control para evitar nuevos incidentes.
El incendio de Perico volvió a poner en el centro del debate público la responsabilidad ciudadana respecto al uso de artefactos pirotécnicos. Las autoridades advirtieron que estas conductas no constituyen una tradición celebratoria legítima, sino una práctica peligrosa que expone a toda la comunidad a riesgos innecesarios, especialmente en contextos de sequedad ambiental y concentración urbana.



