En una jornada cargada de tensión dentro del Centro Judicial de San Pedro de Jujuy, los procedimientos relacionados con el brutal crimen de Tamara Soledad Fierro experimentaron un giro sorpresivo. Cuando estaban por iniciarse los argumentos finales de la acusación en este caso de femicidio, uno de los procesados por presunta participación en el encubrimiento solicitó expresar su versión de los hechos ante el tribunal.
Maximiliano López, quien enfrenta cargos por encubrimiento agravado en relación al femicidio Tamara Fierro, aprovechó su derecho a declarar voluntariamente antes de que fiscalía y querella presentaran sus conclusiones. El joven buscó diferenciarse de los principales responsables del crimen que sacudió a Fraile Pintado hace casi un año, cuando la estudiante de enfermería desapareció en mayo de 2025.
Durante su intervención ante los magistrados, López reconoció mantener una relación de amistad con Jairo Guerrero, identificado también como Diego Castro y considerado el principal sospechoso del femicidio Tamara Fierro, así como con Esteban Fernando Pérez. Sin embargo, fue categórico al negar cualquier participación en los actos posteriores al crimen. “Soy inocente, no tengo nada que ver con esto”, expresó el imputado, intentando desvincularse de las acciones realizadas para ocultar los restos de la víctima, que fueron descubiertos calcinados tras una búsqueda exhaustiva.
La estrategia defensiva de López contrasta con la posición de la acusación, que mantiene una línea firme respecto a la responsabilidad de todos los involucrados. Para los fiscales y la representación de la querella, no existen dudas acerca de que Guerrero debe recibir la máxima condena por el homicidio agravado, considerando tanto el ensañamiento como la violencia de género que caracterizó al crimen. En el caso del femicidio Tamara Fierro, solicitan prisión perpetua para el principal acusado.
La situación de López y Pérez presenta matices distintos dentro del proceso. Ambos están acusados de encubrimiento agravado, delito que contempla una escala penal que oscila entre uno y seis años de privación de libertad. Esta diferencia en la calificación legal refleja la teoría de la fiscalía sobre los grados de participación en los hechos posteriores al femicidio Tamara Fierro, aunque López insiste en su inocencia respecto a cualquier maniobra para ocultar evidencia.
Con la presentación de alegatos finales iniciándose tras la declaración espontánea, el tribunal deberá evaluar la credibilidad de los testimonios y las pruebas acumuladas durante el juicio. Los argumentos de defensa y acusación determinarán si López logra convencer a los magistrados sobre su desvinculación de los hechos, o si la amistad con los principales sospechosos resulta determinante en la valoración de su responsabilidad penal en este caso de femicidio que ha generado profunda conmoción en la provincia.
