Iván Cardozo, un deportista oriundo de la localidad de Humahuaca, logró alcanzar la cumbre del Aconcagua, la montaña más elevada de América del Sur con una altura de 6.982 metros. Este humahuaqueño de 39 años de edad experimentó una transformación radical en su vida durante los últimos años, abandonando los hábitos perjudiciales para dedicarse de lleno al deporte y encontrar en la montaña su principal refugio personal.
El cambio en la vida de Iván Cardozo se produjo tras sufrir una lesión en la rodilla que requirió intervención quirúrgica. A partir de ese momento, el deportista jujeño comenzó a reflexionar profundamente sobre sus prioridades y decidió modificar su estilo de vida. Anteriormente, pasaba la mayoría de los fines de semana en celebraciones y reuniones sociales, pero la lesión le permitió replantearse sus objetivos y enfocarse en actividades más constructivas para su bienestar físico y mental.
Durante su participación en los estudios de Canal 2HD, Iván Cardozo relató los inicios de su incursión en el montañismo. Explicó que en el año 2024 realizó el curso de iniciación al montañismo gracias a la recomendación de una amiga que compartía fotografías de sus aventuras en las redes sociales. Posteriormente, tras sentir la necesidad de profundizar en esta disciplina, completó el curso de alta montaña en la provincia de Salta, específicamente en el Club Amigo. Esta formación académica fue fundamental para prepararse adecuadamente para los desafíos que enfrentaría en las alturas.
El ascenso al Aconcagua representó una prueba extrema de resistencia física y mental para el humahuaqueño. Durante la expedición, Iván Cardozo experimentó múltiples días de caminata transportando equipajes de considerable peso, pernoctes en campamentos ubicados en zonas de gran altitud y exposición a temperaturas extremadamente bajas. El deportista recordó los momentos más difíciles del ascenso, cuando llegaba a los campamentos en condiciones físicas muy deterioradas, con dolores intensos en los pies y las uñas ennegrecidas por las condiciones adversas. En varias ocasiones sintió la tentación de abandonar la empresa, pero su determinación le permitió continuar adelante.
Para lograr esta hazaña, Iván Cardozo contó con el apoyo de una entrenadora personal y una psicóloga especializada. El deportista enfatizó que la alta montaña exige una preparación integral que abarca tanto el aspecto físico como el mental. Destacó la importancia de contar con equipamiento especializado, diferente al utilizado en trekking o media montaña, incluyendo botas dobles, medias de lana merino y ropa técnica adecuada. Asimismo, subrayó que enfrentarse a situaciones extremas como el frío intenso, las largas caminatas con carga pesada y las distancias prolongadas revela quién es realmente cada persona, obligándola a tomar decisiones cruciales sobre si continuar, adaptarse o retroceder.
El momento en que Iván Cardozo alcanzó la cumbre del Aconcagua fue profundamente emotivo. El humahuaqueño describió la experiencia como un instante cargado de sentimientos intensos, donde experimentó un nudo en la garganta y una película de recuerdos pasó por su mente. En ese momento, reflexionó sobre todos los sacrificios y esfuerzos realizados para llegar a esa altura, y deseó poder compartir la experiencia con las personas más queridas de su vida. La conquista de la montaña más alta de América representa no solo un logro deportivo, sino también un símbolo de la transformación personal que Iván Cardozo ha experimentado en los últimos años, demostrando que con determinación y trabajo constante es posible alcanzar objetivos que parecen imposibles.
