El diario La Opinión ocupa un lugar singular en la historia del periodismo jujeño del siglo XX. Fundado el 22 de febrero de 1919, el vespertino apareció en un contexto político y social intenso, en el que la prensa cumplía un rol central como espacio de debate, confrontación de ideas y construcción de opinión pública. En sus primeros años, el periódico fue propiedad y estuvo bajo la dirección administrativa de Juan M. Ríos, quien impulsó el proyecto editorial inicial. Sin embargo, a partir de la edición N.º 1359, del 14 de octubre de 1924, el diario pasó a manos de Cesáreo Felipe de Bedia, quien asumió formalmente como propietario y editor administrador, de Bedia ya venía desempeñándose como administrador desde años antes, rol que mantuvo hasta el 13 de octubre del mencionado año, consolidando una etapa clave en la vida del medio. La adquisición del diario por parte de de Bedia fue posible gracias a un préstamo otorgado por su amigo, el reconocido periodista Natalio Botana, fundador del influyente diario Crítica de Buenos Aires, medio en el que de Bedia había iniciado su trayectoria periodística. Este vínculo con el periodismo porteño permitió que La Opinión se integrara a una red de circulación informativa más amplia: el vespertino jujeño fue corresponsal de Crítica, La Razón y El Diario Español, ampliando el alcance de la información producida en la provincia. A lo largo de su historia, La Opinión sostuvo fuertes batallas políticas, propias de una prensa comprometida con los debates de su tiempo. No siempre esas posiciones se tradujeron en beneficios económicos o estabilidad institucional para la empresa periodística. Las tensiones políticas, sumadas a las dificultades económicas, terminaron afectando la viabilidad del proyecto editorial, que finalmente cesó sus actividades, cerrando un capítulo importante del periodismo local el 21 de Diciembre de 1951. El recorrido de La Opinión también quedó atravesado por una anécdota trágica que enlaza la historia jujeña con el periodismo nacional: en 1941, durante una visita a Jujuy, Natalio Botana falleció en un accidente automovilístico camino al Casino de Termas de Reyes, cuando se desplazaba en un automóvil de la gobernación junto al Gobernador Bertres dos periodistas del diario Crónica y el chofer de la gobernación. El episodio, que conmocionó al ambiente periodístico, quedó ligado en la memoria colectiva al vínculo personal y profesional entre Botana y de Bedia. Hoy, la historia de La Opinión permite reconstruir una etapa en la que el periodismo jujeño no sólo informaba, sino que intervenía activamente en la vida política y social de la provincia. Su legado forma parte del patrimonio cultural e institucional de la prensa del norte argentino, testimonio de una época en la que los diarios eran verdaderos actores del debate público.
