El 3 de enero de 1833, las corbetas HMS Clio y HMS Type, al mando de John James Onslow, doblegaban la escasa guarnición de las Provincias Unidas del Río de la Plata situada en la Isla Soledad. Este acto dio inicio a más de 190 años de dominio colonial británico sobre las Islas Malvinas.
Luego de años de disputas entre Francia e Inglaterra, ambas potencias reconocieron parcialmente los derechos de España sobre el archipiélago y lo abandonaron. Pese a ejercer su soberanía, las autoridades del Virreinato nunca nombraron un regente y se limitaron a enviar esporádicas misiones navales para asegurarse el cumplimiento del acuerdo tácito. Posteriormente, la Revolución de Mayo marcó el abandono definitivo de la delegación española, quedando en las islas solo algunos gauchos y pescadores.
Constituidas las Provincias Unidas del Río de la Plata, en 1820 se creó la Comandancia Militar de las Islas Malvinas, poniendo a su mando al corsario estadounidense nacionalizado argentino, David Jewett. Si bien las potencias europeas se habían retirado militarmente, continuaban dominando la caza indiscriminada e ilegal de ballenas y focas. Esta situación obligó al gobierno nacional a tomar medidas para consolidar su presencia efectiva en el territorio.
En 1823, se le otorgó a Luis Vernet la concesión para la explotación y comercio de ganado y fauna marina; la actividad económica era, en sí misma, una forma de ejercer soberanía. Gracias al éxito de su empresa, en 1829 Vernet fue nombrado como el primer Comandante Político y Militar en las Islas Malvinas. No obstante, los británicos consideraban que el abandono previo de las islas no implicaba la renuncia a su soberanía, por lo que interpretaron la instauración de una autoridad argentina como una provocación.
Debido a incidentes con pesqueros estadounidenses, se inició una escalada de violencia que derivó en la ruptura de relaciones entre las Provincias Unidas y los EE. UU. En apoyo a Vernet, el gobierno envió a un nuevo gobernador, el sargento mayor José Francisco Mestivier, escoltado por el Clipper ARA Sarandí a cargo del comandante José María Pinedo.

En medio de motines internos y escaramuzas con pesqueros, llegaron finalmente las corbetas británicas. Pese a estar preparado para resistir, Pinedo se limitó a reunirse con John James Onslow, quien le comunicó su firme intención de tomar el control del territorio. El hecho se consumó sin resistencia el 3 de enero de 1833, sellando así el inicio de la ocupación británica.
Fuente: Profesora Maria Isolina Comas



