Muerte de Gabriel Solano: nueva pericia confirma asfixia y reabre investigación

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Un giro significativo se ha producido en la investigación sobre la muerte de Gabriel Solano, ocurrida hace más de un año en el barrio Las Marías de Alto Comedero. Tras la realización de una nueva instancia pericial, los resultados indican que la muerte de Gabriel Solano no fue de origen natural, sino que se debió a una asfixia mecánica provocada durante un procedimiento policial.

El hecho que originó la investigación tuvo lugar el 3 de marzo de 2025, cuando efectivos policiales se presentaron en el domicilio del hombre para intervenir en un conflicto familiar. Según el relato de sus familiares, durante la reducción física Solano fue sometido a maniobras de compresión en el cuello y el tórax, lo que resultó en su fallecimiento en el lugar de los hechos.

El médico forense designado como perito de parte, Jorge Maguna, participó recientemente en un acto pericial junto al forense oficial. En su análisis, Maguna identificó al menos diecinueve elementos médicos y forenses que permiten afirmar que la muerte de Gabriel Solano fue consecuencia de una asfixia mecánica por compresión cervical y torácica. Entre los indicios documentados se encuentran hematomas en el cuello, fractura costal y signos de asfixia en órganos internos, todos compatibles con maniobras de reducción física.

El especialista expresó con claridad su conclusión: “El cuadro es claro: hubo impedimento de la respiración por fuerzas externas. No se trata de una muerte natural”. Maguna destacó además el nivel técnico del informe elaborado por el médico forense oficial, con quien mantuvo un intercambio científico y respetuoso sobre los hallazgos periciales.

Un aspecto particularmente grave del caso se relaciona con lo ocurrido posteriormente con el cadáver. La familia denunció que el cuerpo fue enviado a cremación por error desde la morgue judicial, sin contar con la autorización correspondiente. Según el testimonio de los familiares, el cuerpo fue confundido con el de otra persona y trasladado fuera de la provincia para su incineración. Cuando los allegados tomaron conocimiento de esta situación, gran parte de los restos ya habían sido quemados, lo que pudo haber afectado pruebas clave para la investigación sobre la muerte de Gabriel Solano.

Este procedimiento erróneo abre un nuevo eje de responsabilidades que no solo alcanza a los efectivos policiales que intervinieron en el procedimiento inicial —al menos cuatro agentes participaron en la detención—, sino también al personal vinculado a la cadena de custodia del cuerpo en la morgue judicial. La familia continúa esperando que la Justicia actúe en consecuencia con los presuntos responsables de los hechos.

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