La comunidad educativa de Palpalá se movilizó este martes en las inmediaciones de la morgue judicial de Alto Comedero para acompañar a los padres de Valentín Llampa durante la realización de la autopsia. Un numeroso grupo de compañeros de la Escuela de Educación Técnica Nº 1 “General Savio” llegó desde distintos barrios de la localidad, como Carolina y 23 de Agosto, con la intención de brindar contención a la familia en el momento más crítico.
Eric Velázquez, compañero del joven fallecido, expresó con evidente emoción: “Acompañamos en estos momentos a la madre y al padre; todos somos de Palpalá”. Su testimonio reflejó el fuerte vínculo que existe dentro de la comunidad escolar y la solidaridad que caracteriza a los estudiantes de la institución educativa ante esta tragedia.
Sin embargo, la concentración en la morgue trascendió el mero acto de acompañamiento familiar. Los amigos y compañeros de Valentín Llampa aprovecharon la presencia de los medios de comunicación para rechazar categóricamente la hipótesis del suicidio. Según sus testimonios, el joven era una persona sumamente sociable, alegre y con proyectos de vida claramente definidos. “Era muy sociable, muy sonriente y tenía planes para el futuro”, recordaron quienes compartían las aulas con él.
Los estudiantes enfatizaron que Valentín Llampa mantenía una comunicación fluida y abierta con su círculo de confianza, por lo que cualquier problema emocional habría sido compartido inmediatamente con sus allegados. Esta característica de su personalidad, según sostienen, hace completamente incompatible la versión oficial de los hechos con la realidad del adolescente que ellos conocían.
La investigación sobre la muerte de Valentín Llampa ha generado una línea de sospecha que, de acuerdo con lo denunciado por su entorno, permanece sin ser debidamente atendida por la Justicia. Durante la jornada en la morgue, los compañeros señalaron a un presunto responsable que formaba parte del círculo cercano a la víctima. “No hicieron nada con el chico, sigue libre y anda por ahí andando en moto así tranquilo”, expresó con indignación uno de los estudiantes, evidenciando la sensación de impunidad que prevalece en la comunidad educativa de Palpalá.
Mientras los padres aguardaban en silencio fuera del recinto forense, rodeados por la presencia solidaria de los alumnos, la jornada concluyó con un reclamo unánime hacia las autoridades judiciales. La juventud palpaleña no solo se movilizó para honrar la memoria de Valentín Llampa con amor y respeto, sino para exigir que la fiscalía actúe con celeridad en la investigación y que el dolor de una familia destrozada no quede sin respuestas ni justicia.
La investigación en materia de policiales continúa en desarrollo, mientras que la comunidad de Palpalá aguarda con ansiedad los resultados de la autopsia que podría esclarecer las circunstancias reales de la muerte de Valentín Llampa.


