Prisión preventiva para el clan narco que usaba ritos esotéricos
La Justicia Federal dictó prisión preventiva para seis integrantes de un clan narco que usaba ritos esotéricos para enviar cocaína a Buenos Aires.
La Justicia Federal de Jujuy ordenó la prisión preventiva de seis personas acusadas de integrar una organización dedicada al narcotráfico. La medida fue solicitada por la fiscal general adjunta Mariana Gamba Cremaschi, en representación de la PROCUNAR NOA, y por el fiscal federal Federico Zurueta. La jueza federal de Garantías N° 2 de Jujuy, Carina Gregoraschuk, fue quien dictó la resolución.
La banda operaba ingresando cocaína desde Bolivia para distribuirla en Buenos Aires y el sur del país. La investigación tomó fuerza después del operativo del 18 de julio, cuando Gendarmería Nacional interceptó un automóvil Peugeot 408 en el puesto de control de Tres Cruces. En ese procedimiento se secuestraron 61 kilos de cocaína que estaban ocultos en el torpedo y los zócalos del vehículo.
Según la reconstrucción del Ministerio Público Fiscal, el líder de la organización era Wilfredo Villegas, un recluso del Complejo Penitenciario Federal NOA III que cumple una condena de 8 años por narcotráfico. Desde el penal, Villegas coordinaba las acciones de la red. En la estructura, una hermana del líder oficiaba como “vocera” dentro de la cárcel, mientras que su pareja manejaba el automóvil que fue interceptado con la droga.
La organización utilizaba viviendas y talleres en las localidades fronterizas de Casira y Cieneguillas para acopiar la droga proveniente de Villazón y acondicionarla en los dobles fondos de los rodados. En esos lugares también trabajaba un custodio conocido como “El Diablo”, que usaba la fabricación de ollas de barro como pantalla comercial. Además, la jueza libró un pedido de captura internacional para otro hermano de Villegas, señalado como el reclutador de choferes.
La investigación también reveló la logística previa al traslado. El 16 de julio, el padrastro de los imputados junto a la madre viajaron en un Honda Civic a las 2:30 hacia San Salvador de Jujuy para hacer un “barrido” de la Ruta 9. Al verificar que en Tres Cruces solo pedían documentación de rutina, dieron luz verde al transporte de la droga. La maniobra fue frustrada por el can antidrogas de la fuerza federal.
La causa cobró relevancia por los ritos esotéricos a los que recurría la banda por orden del proveedor boliviano, alias “El Padrino”. En las requisas, los efectivos hallaron restos de sangre animal, la cabeza de un cabrito y amuletos colocados entre los paquetes de droga para evadir los controles. Las tareas de campo de un agente encubierto permitieron descifrar la operatoria.
Tras formalizarse las imputaciones, la Justicia Federal dispuso el peritaje de los 34 teléfonos celulares secuestrados en los 12 allanamientos simultáneos realizados en la provincia, con el fin de avanzar sobre nuevos eslabones de la organización.





