La noche del lunes fue escenario de una movilización de considerable magnitud en el corazón de San Salvador de Jujuy, donde familiares de efectivos policiales, agentes jubilados y simpatizantes de sus demandas se congregaron frente a la sede del Poder Ejecutivo provincial. El reclamo salarial policial surgió como respuesta al acuerdo que el Gobierno había anunciado horas antes con sectores específicos de las fuerzas de seguridad, generando un profundo descontento entre quienes quedaron excluidos de la negociación.
La protesta adquirió características de mayor intensidad cuando los manifestantes recurrieron a la quema de neumáticos y protagonizaron enfrentamientos de menor envergadura, evidenciando la frustración acumulada por la brecha salarial que persiste en la institución policial jujeña. Los participantes argumentaban que el pacto alcanzado entre las autoridades provinciales y representantes del personal activo y retirado dejaba sin cobertura a jubilados y familiares, profundizando las desigualdades económicas dentro de la corporación.
Durante la madrugada, delegados del movimiento de protesta mantuvieron un encuentro con autoridades de seguridad y el funcionario a cargo de la cartera ministerial correspondiente. En esa instancia, presentaron formalmente su petitorio solicitando una recomposición salarial del 50 por ciento, distribuida en un 30 por ciento sobre el básico y un 20 por ciento en otros conceptos. Sin embargo, los voceros manifestaron su decepción al señalar que las respuestas recibidas fueron vagas y carecieron de cifras concretas que permitieran avanzar en las negociaciones.
Las autoridades provinciales solicitaron a los manifestantes que formalizaran sus demandas mediante un petitorio escrito, condición que consideraron necesaria para continuar con las mesas de diálogo ya iniciadas. Este pedido generó expectativas sobre la posibilidad de avances en las próximas horas, aunque también dejó en evidencia la distancia que aún existe entre las partes en conflicto.
Para este martes 10 de marzo, estaba programado un encuentro de importancia capital a las 11 de la mañana, donde los manifestantes entregarían formalmente su petitorio a las autoridades provinciales. En este contexto de tensión, el reclamo salarial policial se posicionaba como uno de los temas más urgentes de la agenda gubernamental, con expectativas de que el Ejecutivo provincial respondiera a la solicitud del 50 por ciento de aumento.
La situación refleja un panorama complejo en materia de seguridad y relaciones laborales, donde los acuerdos parciales no logran calmar las tensiones subyacentes. Las mesas salariales continuaban en marcha, pero la exclusión de sectores importantes del reclamo salarial policial amenazaba con prolongar el conflicto si no se encontraba una solución integral que contemplara a todos los afectados por la crisis económica que atraviesa la institución.
