Un conductor de remís originario de la ciudad de Perico fue formalizado ante la justicia luego de haber incurrido en actos de violencia contra una compañera de trabajo y de haber protagonizado una riña callejera en el centro urbano. El caso fue derivado al Ministerio Público de la Acusación, quien dispuso que la investigación policial continuara bajo la supervisión de la Seccional Nº 21 de la provincia.
El episodio violento ocurrió en la intersección de las avenidas San Martín y Urquiza, cuando el acusado observó que una conductora del mismo oficio había estacionado su vehículo en la zona para captar clientes. Sin mediar palabra, el hombre se aproximó de manera agresiva al automóvil de su colega y le exigió con tono amenazante que desocupara inmediatamente el lugar, sosteniendo que dicha esquina constituía una parada de su propiedad exclusiva y que ninguna otra persona estaba autorizada a utilizarla.
Ante la negativa categórica de la trabajadora a abandonar un espacio que forma parte del dominio público, el remisero intensificó su conducta hostil mediante una lluvia de insultos y amenazas explícitas contra la vida de la mujer. El agresor le advirtió sobre supuestas represalias si continuaba permaneciendo en el sitio, generando un clima de terror en la víctima.
Aterrorizada por la gravedad de la situación, la conductora agredida realizó una llamada telefónica a su esposo para comunicarle lo que estaba sucediendo. El marido se trasladó con rapidez al lugar de los hechos y, al llegar, decidió intervenir para defender a su pareja de los ataques del remisero. Esta intervención desencadenó un violento enfrentamiento físico entre ambos hombres, con intercambio de golpes de puño en plena vía pública.
Como resultado del combate callejero, el remisero agresor sufrió diversas lesiones en su cuerpo. Sin embargo, lejos de desistir en su actitud violenta, el chofer herido se dirigió hacia su propio vehículo con la aparente intención de extraer un objeto contundente para continuar perpetrando agresiones físicas, mientras mantenía sus amenazas contra la pareja.
Posteriormente, tras el violento altercado que se desarrolló en la vía pública, los involucrados decidieron cesar la confrontación y se presentaron voluntariamente en la dependencia policial correspondiente. Allí se radicó la denuncia formal por amenazas de muerte y agresión, quedando las actuaciones investigativas en manos de las autoridades competentes para esclarecer los hechos y determinar las responsabilidades penales que correspondan al acusado.


