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Por primera vez, el consumo de pollo en Argentina superó al de carne vacuna

Un informe del IERAL reveló que el consumo de pollo en Argentina superó por primera vez al de carne vacuna: 47 kilos contra 46,7 por habitante.

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Redacción
3 de octubre, 2026 · 08:02 · 4 min de lectura
Por primera vez, el consumo de pollo en Argentina superó al de carne vacuna

Un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea reveló una transformación histórica en la mesa de los argentinos: entre agosto de 2025 y julio de 2026, el consumo de pollo en Argentina superó por primera vez al de carne vacuna. En ese período, cada habitante consumió 47 kilos de carne aviar, mientras que el consumo de carne bovina fue de 46,7 kilos. El cerdo, por su parte, alcanzó los 20,1 kilos por persona.

La diferencia entre ambos tipos de carne es mínima —apenas 300 gramos por habitante en la medición anual—, pero su significado histórico es enorme. Durante décadas, la carne bovina dominó ampliamente la alimentación de los argentinos y el pollo era una opción mucho menos elegida. Esa brecha se fue acortando de manera progresiva hasta invertirse.

Este cambio no implica que los argentinos hayan dejado de comer carne. El consumo sumado de carne vacuna, pollo y cerdo llegó a 113,8 kilos por habitante entre agosto de 2025 y julio de 2026, solo un 2% por debajo de los doce meses previos y en niveles parecidos a los promedios de los últimos cinco y diez años. Lo que se modificó fue la distribución de esos kilos entre las distintas carnes.

La evolución se aprecia con mayor nitidez al observar los datos históricos analizados por el IERAL. En 2008, los argentinos consumían cerca de 68 kilos de carne vacuna por habitante, unos 32 kilos de pollo y 7 kilos de cerdo. Desde entonces, las trayectorias fueron casi opuestas: el consumo bovino cayó, mientras que el pollo y el cerdo crecieron de forma sostenida. Para el período 2025/26, la composición quedó en 47 kilos de pollo, 46,7 kilos de carne vacuna y 20,1 kilos de cerdo por habitante.

En menos de dos décadas, el consumo de carne vacuna perdió más de 20 kilos por habitante, el pollo sumó alrededor de 15 kilos y el cerdo prácticamente triplicó su presencia. Las estadísticas oficiales del sector avícola ya anticipaban esta convergencia: la Secretaría de Agricultura registró un consumo aparente móvil de pollo cercano a los 47 kilos por habitante a comienzos de 2026.

El precio aparece como una de las claves del cambio. Durante 2025 y los primeros meses de este año, la carne vacuna subió por encima del nivel general de precios y tocó un máximo histórico en términos reales en marzo. Aunque después retrocedió, sigue en valores elevados frente a los registros históricos. En agosto, una canasta de 18 cortes vacunos promedió $17.871 por kilo: fue 10,1% menor al pico de marzo, pero 13,3% superior a agosto de 2025 en términos reales y 30,3% más que el promedio de las últimas dos décadas para ese mes.

La comparación con los sustitutos es aún más elocuente: en los últimos doce meses, con el dinero necesario para adquirir un kilo de carne vacuna se podían comprar 3,6 kilos de pollo entero o 1,9 kilos de pechito de cerdo. Mientras la carne vacuna aumentó 13,3% interanual en términos reales, el pollo y el cerdo registraron bajas cercanas al 4%, una diferencia que impulsó el reemplazo de una carne por otra en muchos hogares.

El fenómeno también se vincula con la menor cantidad de carne bovina disponible para el mercado argentino. Entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, la oferta interna cayó a 46,2 kilos por habitante, un 9% menos que un año antes y el registro más bajo del período 1990-2026 analizado por el IERAL. CICCRA arribó a una conclusión similar con su propia metodología: en agosto calculó un consumo aparente promedio móvil de 46 kilos anuales de carne vacuna por habitante, 9,5% menos que un año atrás y el menor valor de su serie iniciada en 2005. En doce meses, la caída equivale a 4,9 kilos por persona.

La producción bovina también se redujo. Según el IERAL, pasó de 69 a 64,6 kilos por habitante, mientras que la faena acumulada de los últimos doce meses bajó 8,8%. Parte de esa merma fue compensada por animales más pesados: el peso promedio de las reses subió de 230,1 a 236,6 kilos.

En paralelo, mientras la disponibilidad doméstica se achicaba, las exportaciones de carne vacuna marcaron niveles récord en valor. En los doce meses terminados en agosto, las ventas externas sumaron USD 4.729 millones a precios constantes, un 35,4% más que un año antes. El volumen exportado creció 4,2% y el precio promedio internacional subió casi 30%. El informe del IERAL aclara que esto no significa que las exportaciones expliquen por sí solas la menor oferta interna: la caída de la producción fue el principal factor detrás de la contracción de la disponibilidad doméstica.

El dato de 2026 representa el punto de cruce de dos procesos que llevan años: el descenso progresivo del consumo de carne vacuna y el crecimiento del pollo, al que en los últimos años se sumó el cerdo. La carne bovina sigue siendo uno de los alimentos centrales de la cultura argentina, pero perdió la enorme distancia que históricamente mantenía frente a sus sustitutos. Los 47 kilos de pollo contra los 46,7 kilos de carne vacuna marcan ahora una frontera simbólica: por primera vez, al medir el consumo anual por habitante, el pollo ocupa el primer lugar entre las carnes que consumen los argentinos.

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