Después de más de siete años de espera, la justicia ha dictado sentencia en uno de los casos más relevantes que ha conmocionado a la comunidad jujeña. El tribunal en lo Criminal ha condenado a Mauro Aredes a cumplir una pena de cinco años de prisión de carácter efectivo por la muerte de Rubén “Pocho” Oviedo, un vecino de setenta y siete años que fue atropellado en la avenida Córdoba durante el mes de abril del año dos mil diecinueve.
Durante la jornada final del debate judicial, se llevaron a cabo los alegatos de las partes involucradas, quienes presentaron posiciones claramente diferenciadas respecto de la calificación legal del hecho. El fiscal Luis Sorbello, representante del Ministerio Público de la Acusación, solicitó una condena de nueve años y medio de cárcel, mientras que el abogado querellante Sebastián Espada elevó su petición a doce años de privación de libertad. Ambos profesionales del derecho sostuvieron que se trataba de un homicidio simple con dolo eventual, la calificación más grave contemplada en el ordenamiento penal.
Por su parte, el defensor técnico Ezequiel Martínez presentó una estrategia procesal diferente, solicitando formalmente el cambio de carátula del delito. El letrado argumentó que los hechos debían ser caracterizados como un homicidio de naturaleza culposa, es decir, sin intención de causar la muerte. Tras un cuarto intermedio destinado a la deliberación, el tribunal integrado por la presidenta de trámite María Margarita Nallar, el juez Mario Ramón Puig y la magistrada Ana Carolina Pérez Rojas emitió su veredicto definitivo.
El tribunal resolvió acoger parcialmente los argumentos de la defensa al descartar la figura de dolo eventual que había sido solicitada por la fiscalía y la querella. Sin embargo, los magistrados mantuvieron la imposición de una pena privativa de libertad de cumplimiento efectivo, considerando los agravantes que quedaron acreditados durante el desarrollo del proceso. Entre estos agravantes se destacan la conducción del vehículo a una velocidad superior a la permitida y la presencia de alcohol en sangre del conductor, circunstancias que resultaron especialmente graves teniendo en cuenta que el hecho ocurrió en una zona urbana de considerable circulación de personas.
La condena por muerte de Oviedo representa la conclusión del juicio oral y público en primera instancia, brindando así una resolución judicial a la familia de la víctima tras más de siete años de arduo proceso legal y reclamos de justicia. Con esta sentencia, se cierra un capítulo importante en la historia judicial de Jujuy, permitiendo que los allegados de Rubén “Pocho” Oviedo encuentren una respuesta institucional a la pérdida que sufrieron. La sentencia judicial establece un precedente significativo en materia de responsabilidad penal por siniestros viales en la provincia.


