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Incendios en la Patagonia: El Niño no evitaría el riesgo de fuego en el verano

Un informe del CONICET y la Fundación Bariloche advierte que los incendios en la Patagonia podrían aumentar su riesgo hacia el final del verano 2027.

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Redacción
3 de noviembre, 2026 · 23:47 · 4 min de lectura
Incendios en la Patagonia: El Niño no evitaría el riesgo de fuego en el verano

Las lluvias intensas que se registraron durante la primavera en la Patagonia argentina permitieron recuperar humedad y elevar los niveles de lagos y ríos. No obstante, un informe científico de investigadores vinculados al CONICET y la Fundación Bariloche sostiene que el peligro de incendios forestales podría crecer hacia el final del verano 2027, a pesar de los efectos del fenómeno de El Niño.

El trabajo examina las condiciones previstas para la zona cordillerana de Río Negro, en particular Bariloche y El Bolsón, y señala que el lapso de mayor riesgo podría extenderse hasta abril. Según los especialistas, las precipitaciones actuales no aseguran que los bosques queden a salvo del fuego en los próximos meses.

Si bien El Niño suele asociarse con más lluvias en diversas regiones del país, sus consecuencias no son homogéneas en todo el territorio. En la Patagonia andina, las lluvias de primavera ayudaron a recuperar parte de la humedad perdida en los últimos años, pero los investigadores anticipan que el panorama podría modificarse durante el verano.

Marcos Easdale, investigador del CONICET y uno de los autores del informe, indicó que una porción importante de las precipitaciones se produjo como lluvia y no como nieve. Eso puede hacer que el agua escurra con mayor rapidez y no quede almacenada en los meses cálidos.

“Esto significa que el agua se va a ir más rápido. Además, los eventos de El Niño históricamente están asociados con veranos cálidos y secos”, afirmó el especialista, según publicó La Nación.

Las proyecciones científicas prevén una baja de la humedad relativa desde enero, que podría acentuarse en febrero. Para marzo se aguarda un incremento de las temperaturas, una combinación que propiciaría condiciones favorables para la propagación del fuego.

El informe sostiene que el comienzo del verano podría mostrar una peligrosidad relativamente menor debido a la humedad acumulada. Sin embargo, esa situación no necesariamente se conservaría en los meses siguientes.

Los investigadores calculan que la temporada de incendios podría prolongarse hasta la primera semana de abril en El Bolsón y hasta la tercera semana de ese mes en Bariloche.

Otro factor que preocupa a los especialistas es el crecimiento de la vegetación por las lluvias abundantes. En primavera, el agua impulsa el desarrollo de pastizales, arbustos y otras plantas que luego pueden secarse con las altas temperaturas.

Esa vegetación seca se transforma en material combustible que facilita la propagación de las llamas si se desata un incendio. Así, una primavera lluviosa puede generar condiciones propicias para el crecimiento de las plantas, pero también incrementar la cantidad de material disponible para arder en el verano.

Los investigadores también advirtieron que la región atraviesa un proceso de cambios en su régimen de precipitaciones y temperaturas. La reducción sostenida de la disponibilidad de agua y los períodos de calor más extensos modifican las condiciones ambientales de los bosques patagónicos.

De acuerdo con los estudios citados, el período de peligro elevado de incendios se extendió más de 30 días en sectores cordilleranos de Río Negro y Neuquén en las últimas décadas. Además, los especialistas alertan que los incendios pueden presentar mayor velocidad de propagación e intensidad, lo que dificulta las tareas de combate.

Frente a este escenario, los investigadores plantearon la necesidad de adaptar los operativos de prevención y combate a las nuevas condiciones climáticas. Entre las recomendaciones surge la posibilidad de concentrar más recursos y disponibilidad de medios aéreos entre febrero y abril, cuando podría registrarse el período de mayor riesgo. El informe fue elaborado para contribuir a la planificación del Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF) de Río Negro.

Los especialistas remarcan que las proyecciones no implican que necesariamente ocurrirán grandes incendios, sino que advierten sobre condiciones meteorológicas y ambientales que podrían favorecerlos. Por eso, consideran fundamental mantener los dispositivos de prevención y respuesta preparados durante toda la temporada.

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