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Muerte de un niño en Catamarca: qué es la ameba come-cerebros y cómo se contrae

Un niño de 10 años murió en Catamarca por la ameba come-cerebros en Catamarca. Qué es la Naegleria fowleri, cómo se contrae y qué síntomas presenta.

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Redacción
21 de octubre, 2026 · 16:01 · 4 min de lectura
Muerte de un niño en Catamarca: qué es la ameba come-cerebros y cómo se contrae

Un menor de 10 años oriundo de Fiambalá perdió la vida en el Hospital Interzonal de Niños Eva Perón, en Catamarca, tras ser diagnosticado con meningoencefalitis amebiana primaria. El cuadro, poco habitual pero de enorme gravedad, es provocado por la Naegleria fowleri, un microorganismo al que se conoce como ameba come-cerebros en Catamarca y que encendió las alarmas sanitarias en la provincia.

Según comunicó el Ministerio de Salud de Catamarca, el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas ANLIS-Malbrán confirmó el diagnóstico mediante una prueba de PCR en tiempo real. En paralelo, los equipos sanitarios intentan establecer en qué circunstancia se produjo el contacto con el microorganismo. La letalidad de esta afección ronda el 95 por ciento.

Dónde vive el microorganismo

La Naegleria fowleri habita de manera natural en ambientes de agua dulce, sobre todo cuando las temperaturas son templadas o altas. Ríos, lagos, estanques, aguas termales y suelos húmedos son algunos de los sitios donde puede hallarse. Con menor frecuencia aparece también en piscinas y espacios recreativos acuáticos cuyo mantenimiento o tratamiento del agua resulta inadecuado.

Pese al apodo, el microorganismo no se alimenta del cerebro humano: su dieta habitual son las bacterias del ambiente. El problema surge cuando ingresa de forma accidental al organismo, ya que entonces puede desencadenar una infección severa del sistema nervioso central. Esa enfermedad, la meningoencefalitis amebiana primaria (MAP), destruye con rapidez el tejido cerebral y registra una mortalidad muy elevada.

Cómo se produce el contagio

El ingreso de la ameba ocurre por la nariz, por lo general mientras alguien nada, se sumerge o practica actividades recreativas en aguas dulces contaminadas. Desde las fosas nasales, el microorganismo avanza por las vías nerviosas hasta llegar al cerebro y allí genera una inflamación intensa.

Vale aclarar que beber agua con presencia de la ameba no provoca la enfermedad, y que tampoco pasa de una persona a otra. Por eso, quienes conviven o mantienen contacto cotidiano con un infectado no enfrentan riesgo de contagio. También se registraron casos vinculados al uso de agua contaminada en lavados nasales, una práctica para la que se exige agua estéril, destilada o hervida y luego enfriada.

Señales de alerta

Al principio los síntomas se parecen a los de otras enfermedades, lo que complica el diagnóstico temprano. Lo habitual es que el cuadro arranque con dolor de cabeza, fiebre, náuseas y vómitos. No obstante, su evolución veloz puede derivar en manifestaciones neurológicas más serias: rigidez de cuello, confusión, desorientación, pérdida del equilibrio, convulsiones, alucinaciones y alteraciones de la conciencia que llegan hasta el coma.

Se trata de una enfermedad sumamente infrecuente: desde 1962 se notificaron menos de 500 casos en el mundo. Aunque hay tratamientos que combinan fármacos como antimicóticos y miltefosina, las chances de recuperación son acotadas, de modo que detectar el cuadro a tiempo resulta clave. Frente a fiebre intensa, cefalea o vómitos posteriores a actividades en aguas dulces templadas o calientes —sobre todo si el agua entró por la nariz— conviene acudir de inmediato a un centro médico y mencionar esa exposición.

La investigación en curso

Confirmado el diagnóstico, la cartera sanitaria catamarqueña puso en marcha una investigación epidemiológica para precisar dónde se produjo el contacto con la ameba. Los equipos técnicos revisan las actividades y las posibles exposiciones del niño durante los 12 días previos a la aparición de los síntomas, y toman muestras de agua y superficies en los sectores señalados por familiares y allegados.

Por ahora las autoridades consideran que se trataría de un caso aislado, dado que no se detectaron otras personas afectadas. En tanto, las Termas de Fiambalá siguen cerradas al público por tareas de refacción y puesta en valor. Esa situación coincide con la pesquisa sanitaria, aunque ninguna confirmación oficial vincula al complejo turístico con la infección del menor. Los resultados de los análisis ambientales aún están pendientes y se evaluarán junto al resto de la información epidemiológica.

Medidas de prevención

El riesgo de contraer la enfermedad es muy bajo, pero hay precauciones que reducen la exposición al microorganismo, en especial durante actividades recreativas en aguas dulces cálidas. Se sugiere impedir que el agua entre por la nariz al nadar o sumergirse en lagos, ríos y aguas termales; evitar remover los sedimentos del fondo en zonas poco profundas; y concurrir solo a instalaciones acuáticas con mantenimiento y desinfección adecuados. Para los lavados nasales debe usarse agua destilada, estéril o hervida y enfriada, nunca agua de canilla sin tratar.

Mientras la investigación continúa, las autoridades sanitarias buscan determinar el posible lugar de exposición del niño y aclarar las circunstancias de esta infección poco frecuente y de evolución rápida. Para más información sobre temas de salud, podés visitar la sección de salud o consultar las noticias nacionales.

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